Lunes 9 de Febrero de 2026

HISTORIAS

1 de febrero de 2026

Un tren detenido, un error humano y el choque que dejó 236 muertos: los minutos previos a la mayor tragedia ferroviaria argentina

La noche del 1° de febrero de 1970, “El Zarateño” —cargado de pasajeros que regresaban de un día de paseo— quedó detenido en las vías y fue embestido por detrás por otro tren.

Las dif�ciles condiciones de las tareas de rescate, una dictadura que mir� para otro lado y una oscura condena judicial. El relato de los sobrevivientes Por Daniel Cecchini El choque de trenes en Benav�dez dej� una marca imborrable en la historia ferroviaria argentina Para contar la mayor tragedia ferroviaria de la Argentina es mejor empezar por los testimonios. Por ejemplo: ?Viajaba con tres amigos en la plataforma del vag�n, porque era el �nico lugar donde corr�a un poco de fresco y es posible que este hecho me haya salvado la vida. No hac�a m�s de tres minutos o cuatro que est�bamos detenidos cuando empezamos a escuchar gritos que ven�an desde los vagones traseros del tren y al asomarnos vimos que mucha gente se tiraba y trataba de alejarse corriendo. Cuando �bamos a bajar para averiguar lo que pasaba fuimos pr�cticamente lanzados primero contra los costados de la plataforma y luego sobre las v�as y desde all� a un ca�averal donde estuve un rato sin saber qu� hacer. Sobre el terrapl�n no se ve�a nada, ya que una nube de polvo lo cubr�a todo. Al salir del ca�averal en busca de mis amigos vi cerca de las v�as varios cuerpos mutilados y a una chica que corr�a de un lugar a otro y ped�a que la ayudaran a buscar a sus padres?, le cont� Jaime Pina, un chico de 16 a�os que viajaba en ?El Zarate�o? a un cronista de La Prensa. Ten�a fracturas en el tobillo derecho, cortes y hematomas. A ese pibe lo salv� el calor y vivi� para contarlo. Otro: ?A m� me encontr� una persona que, pese a que hab�an pasado algunas horas, segu�a buscando sobrevivientes. Yo estaba atrapada debajo de un asiento del tren, en una zanja, y fui una de las �ltimas en salir con vida. Cuando me pude parar y mirar bien lo que hab�a ocurrido, fue como ver una pel�cula de terror?, recordar�a medio siglo despu�s Viviana Malarino la noche imborrable en que un d�a de paseo por con sus t�os se transform� en una pesadilla de la que sali� con un traumatismo de cr�neo y las fracturas de un f�mur y la pelvis. Fue una de las sobrevivientes de un choque de dos trenes donde murieron 236 personas y quedaron heridas m�s de 400. Ese primer d�a de febrero cay� en domingo y hac�a mucho calor. La temperatura segu�a alta a primera hora de la noche y azotaba a los 1.090 pasajeros que llevaba ?El Zarate�o?, como se conoc�a al tren del Ferrocarril Mitre que hab�a salido a las 18.48 de Z�rate con destino a Retiro. La mayor�a volv�a a Buenos Aires despu�s de un d�a de paseo. El calor aument� cuando a las 20.02 el tren se detuvo en el kil�metro 36, entre las estaciones Benav�dez y General Pacheco, por un desperfecto en la locomotora. Y entonces, a las 20.05, el calor se transform� en infierno. Detr�s de ?El Zarate�o? detenido apareci� corriendo por las v�as a m�s de cien kil�metros por hora ?El Mixto?, proveniente de Tucum�n con 260 pasajeros en sus vagones, y lo embisti�. ?El impacto fue terrible? Con ocho vagones de pasajeros y dos de transporte de autos tirados por dos locomotoras, ?El Mixto? ven�a atr�s de ?El Zarate�o? porque llevaba 48 minutos de retraso. Seg�n el cronograma ferroviario, debi� haber pasado por Z�rate antes de la partida del tren local, pero se le hab�a hecho tarde. Al pasar la estaci�n Benav�dez, los maquinistas Alfredo Amoroso y Juan Diozkez vieron la se�al de ?v�a libre? y condujeron a toda potencia las dos locomotoras para recuperar algo de tiempo. Supusieron que ?El Zarate�o? hab�a sido desviado a una v�a auxiliar para dejarlos pasar. Nunca imaginaron que el tren local estaba detenido por un desperfecto luego de una peque�a curva cerca del arroyo Las Tunas. En el momento que lo vieron ya no hab�a casi nada que hacer. Trataron de frenar, pero ya era imposible detener el convoy. Las dos locomotoras del tren de Tucum�n se incrustaron en dos de los �ltimos vagones del tren que se encontraba detenido, y los destrozaron, el resto del tren local sali� disparado a ra�z del impacto y se detuvo a 80 metros. Tambi�n descarrilaron cuatro vagones de ?El Mixto?. ?Desde la estaci�n Benavidez hasta el lugar del choque habr�n transcurrido dos minutos escasos, porque llevaba una velocidad cercana a los 105 kil�metros por hora. Al dejar atr�s la curva, alcanc� a ver un tren que se me antoj�, enseguida, corr�a por mi propia v�a. Apliqu� entonces los frenos unos 350 metros antes del choque, y alcanc� a reducir la velocidad a casi la mitad de la que ven�a. Igual el impacto fue terrible?, declar� Alfredo Amoroso, que conduc�a la primera locomotora de ?El Mixto?. En ese preciso instante, Vito Ceroli, conductor de la locomotora de ?El Zarate�o? estaba arrodillado dentro de la m�quina para arreglar un problema mec�nico y el golpe lo sorprendi�. ?En el primer momento presum� que se trataba de un fuerte tir�n de la m�quina reparada. Nunca pens� que hab�amos sido embestidos por otro tren. Como estaba arrodillado, el golpe tir� hacia adelante y me golpe� la cabeza contra el tablero de mando de la locomotora. Por suerte no perd� el conocimiento y pude ayudar a algunos pasajeros heridos?, relat�. Estuvo socorriendo personas durante unos minutos, hasta que se dio cuenta de que estaban en una zona donde ni siquiera hab�a una casa y que nadie sab�a lo que hab�a pasado. ?Entonces le ped� al foguista que separara la m�quina del resto del tren y sal� con la locomotora hacia la estaci�n General Pacheco para pedir ayuda?, cont� despu�s, en su declaraci�n para la investigaci�n y tambi�n a los periodistas. Rescate con lluvia y barro La tragedia se potenci� porque minutos despu�s del choque se larg� una lluvia torrencial. Cayeron muchos mil�metros en apenas un rato. Los m�viles de los bomberos y la polic�a, las ambulancias e incluso camionetas particulares que se sumaron a las tareas de socorro debieron atravesar campos anegados desde la vieja Ruta 9 hasta las v�as del ferrocarril para poder evacuar a los heridos. Pronto se hizo imposible y se pidi� la colaboraci�n de varios tractores de la Municipalidad de General Pacheco y de los bomberos para poder arrastrar a las ambulancias y las autobombas. Para muchas v�ctimas, esa demora result� fatal. La combinaci�n de errores humanos y fallas t�cnicas desencaden� el accidente m�s mort�fero del ferrocarril en Argentina Cuando en el horizonte aparecieron las primeras luces del 2 de febrero las instalaciones del Hospital de San Fernando estaban colmadas de heridos, mientras que los cuerpos de las v�ctimas fatales se repart�an entre la subcomisar�a de General Pacheco y el cuartel de los bomberos de la ciudad. Una zorra del ferrocarril se sum� al traslado de los cad�veres. ?Yo viv�a en la estaci�n, la zorra tra�a los muertos y los depositaba en la puerta de la que era mi casa?, record� hace unos a�os para la web de General Pacheco M�nica Appendino, hija de un empleado del ferrocarril. Mientras tanto, los rescatistas continuaban buscando muertos y heridos entre los hierros retorcidos de los vagones y a�n se o�an gritos pidiendo auxilio o de dolor. Finalmente, acudieron trabajadores del ferrocarril para retirar los restos de los vagones y locomotoras. Los dos vagones que se hab�an pr�cticamente ?pegado? por el choque fueron arrojados a una zanja paralela a las v�as, para cortarlos con sopletes y transportarlos. Los muertos contados a la noche sumaban 145, para media ma�ana ya superaban los doscientos. La suma total ser�a de 236. El oportunismo de Ongan�a Para principios de 1970, el general ecuestre Juan Carlos Ongan�a llevaba tres a�os y medio montado en el sill�n de Rivadavia. El pa�s viv�a bajo la dictadura que se hab�a bautizado a s� misma como la ?Revoluci�n Argentina?, que nada ten�a de revoluci�n y de Argentina solo ten�a la bandera que todos los d�as los granaderos izaban frente a la Casa Rosada. Reci�n en las �ltimas horas la ma�ana del lunes 2 de febrero el general con los bigotes de morsa decidi� moverse. En un primer momento pens� en no ir, pero en su c�rculo m�s cercano insistieron hasta convencerlo: era una tragedia nacional y no deb�a estar ausente. Primero fue al lugar del choque y despu�s recorri� hospitales, siempre rodeado de custodios y asesores. Habl� con algunos heridos e hizo promesas que nunca cumpli�: dijo que el accidente ser�a investigado hasta las �ltimas consecuencias y que el Estado indemnizar�a a las familias de los muertos y a los propios heridos. ?Vino mucha gente, incluso el presidente, el cual me dijo que me iba a pagar por lo que padec�. Los pol�ticos me prometieron de todo, pero la �nica que me ayud� fue la gente, que tra�a donaciones?, record� Viviana Malarino. Ongan�a tambi�n aprovech� la tragedia para justificar una medida que hac�a tiempo quer�a tomar, aunque no encontraba la excusa: clausurar la revista As�, que dirig�a H�ctor Ricardo Garc�a. En 1970, As� llegaba a los kioscos los martes y los viernes. Como era caracter�stico de los medios de Garc�a, la revista envi� cronistas y fot�grafos para hacer una amplia cobertura, con gran despliegue de fotos. El martes 3 a la ma�ana, As� lleg� a los kioscos con sus p�ginas dedicadas casi exclusivamente al choque de trenes. Las fotos reflejaban cabalmente el horror de lo ocurrido. Con la excusa de que esas im�genes perturbaban a la sociedad, el dictador orden� levantar la revista de los kioscos y decret� su clausura. No alcanz� a hacer lo mismo con otro medio de Garc�a, el diario Cr�nica, que esa misma ma�ana sali� a la calle con un titular en letras tama�o cat�strofe: ?Cruel saldo: 236 muertos?, dec�a. Un se�alero distra�do La investigaci�n no demor� en determinar las causas del tremendo choque de trenes. Al principio se pens� en un sabotaje, pero pronto se supo la verdad. Todo apuntaba a la negligencia del personal de la estaci�n de Benavidez: alguien hab�a colocado la se�al de ?v�a libre? para que avanzara ?El Zarate�o? y despu�s hab�a olvidado volver a ponerla en posici�n horizontal para avisar a ?El Mixto? que deb�a detenerse. Por eso, creyendo tener ?v�a libre?, los maquinistas del tren que ven�a atrasado desde Tucum�n hab�an acelerado hasta superar los cien kil�metros por hora. Como responsable principal de la tragedia se se�al� a M�ximo Blanco, de 37 a�os, el auxiliar de la estaci�n que estaba a cargo de las se�ales. Seg�n se pudo reconstruir, a las 20.04, cuando el tren de Tucum�n pas� por la estaci�n, ?Blanco sali� corriendo del ba�o y corri� a la casilla gesticulando y tom�ndose la cabeza al mismo tiempo que gritaba preguntando al pe�n si hab�a tenido confirmaci�n de General Pacheco de la llegada del primero de los trenes, a lo que el pe�n contest� que no (...) En ese momento tuvimos el presentimiento de que una terrible tragedia iba a ocurrir?, fue uno de los testimonios que qued� asentado. Blanco y otro operario de la estaci�n Benav�dez fueron detenidos y acusados de negligencia por no avisar que hab�a una formaci�n detenida en las v�as. Aunque la investigaci�n determin� tambi�n que el desastre se debi� tambi�n a la falta de protocolos de comunicaci�n seguros y a fallas mec�nicas en la locomotora de ?El Zarate�o?, en un proceso de desarrollo oscuro la Justicia que respond�a a la dictadura evit� sancionar al Estado y apunt� exclusivamente al se�alero M�ximo Blanco como responsable de la tragedia.

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