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17 de Marzo de 2026
INTERES GENERAL
17 de marzo de 2026

Secuenció el genoma del animal, analizó datos con herramientas de inteligencia artificial y, junto a un equipo académico, diseñó una terapia y abrió un debate sobre los límites de la medicina personalizada
El caso de inteligencia artificial aplicada a la salud veterinaria suscitó gran interés tras conocerse que Paul Coningham, un empresario australiano con experiencia en manejo de datos, recurrió a herramientas como ChatGPT y técnicas de secuenciación genética para crear una vacuna personalizada de ARN mensajero que mejoró el estado de su perra Rosie, diagnosticada con cáncer de piel canino.
Un empresario sin formación médica utilizó plataformas de inteligencia artificial y secuenció el genoma de su perra para diseñar, junto con la Universidad de Nueva Gales del Sur, una vacuna específica para el tumor de Rosie. El proceso se documentó científicamente y abrió la discusión sobre la confiabilidad, los límites y el posible alcance de este tipo de estrategias tanto en veterinaria como en medicina humana.
Paul Coningham adoptó a Rosie y recibió un diagnóstico desfavorable: “Le daban entre un mes y seis meses. ¿Y qué hace Paul Coningham? Arma un plan de acción con ChatGPT, un plan de acción de: bueno, ¿cómo tengo que hacer para salvarla?” explicó en Infobae en Vivo A las Nueve Tatiana Schapiro.
El empresario elaboró una estrategia basada en inteligencia artificial para organizar la investigación y buscar alternativas no contempladas por la medicina veterinaria tradicional. Su recorrido lo llevó a la Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW), donde se realizó la secuenciación genómica de Rosie con el objetivo de identificar mutaciones clave.
Para ello, secuenciaron el genoma de Rosie. Se trata de 320 gigas de información genética y biológica. El objetivo era encontrar la mutación. En esta etapa, la recolección y el análisis de datos exigieron distinguir las células sanas de las enfermas y luego aplicar inteligencia artificial para identificar la mutación responsable. Sobre esa base y con la colaboración de la universidad, se desarrolló una vacuna de ARN mensajero personalizada, similar a la utilizada contra el COVID-19, pero diseñada exclusivamente para Rosie.
“Con esto llegan a una vacuna particular que es personalizada para Rosie, que ya le aplicaron”, indicó Schapiro. El seguimiento inicial de la intervención muestra resultados positivos y ya se proyecta una segunda dosis, con documentación científica en proceso.
El caso se considera único: “Es la primera vez que se hace una vacuna personalizada a medida para un perro. Y esto puede abrir el conocimiento del mundo”, señaló la periodista. La inversión se mantuvo en el orden de los 2.500 dólares, cifra baja frente a otras terapias innovadoras.
El caso involucra el uso de ChatGPT y herramientas digitales para planificar una estrategia de medicina personalizada veterinaria (X/@paul_conyngham)
La experiencia despertó debate entre especialistas. Fernán Quirós, ministro de Salud porteño, quien participó de la mesa de Infobae en Vivo, contextualizó el alcance de la metodología. “Estas metodologías de secuenciación y de planificación de moléculas, centradas en cambios particulares de la biología molecular, se viene haciendo hace tiempo. Ya llevamos quince o veinte años con esa metodología”, afirmó.
Quirós añadió: “Casi todas las moléculas que hay hoy en el mercado de los últimos diez años son producidas o propuestas por algún sistema informático, con lo cual esto viene hace mucho tiempo”. Destacó que la personalización del tratamiento ya forma parte de la oncología humana, aunque en este caso la intervención se realizó en el entorno doméstico y sobre una mascota.
Según Quirós, “Por supuesto, casi todos los cánceres tienen esa estrategia. Hay grupos de cánceres que son similares. Luego, lo que hicieron con el perro es repetir de una manera, entre comillas, más casera, unas metodologías que se usan de otra manera”.
El caso abrió un debate en la comunidad científica sobre los límites y la confiabilidad de la inteligencia artificial en medicina personalizada para mascotas (X/@paul_conyngham)
Persisten interrogantes sobre la eficacia. La comunidad científica sostiene que solo el tiempo y el seguimiento permitirán determinar si la respuesta clínica de Rosie se puede atribuir a la vacuna personalizada.