Sábado 17 de Enero de 2026

INTERES GENERAL

17 de enero de 2026

Le levantó la oreja y se animó a contar lo que había vivido: Brownie, Donna y el rol de los perros de terapia para asistencia judicial

La niña tenía atravesada una confesión. Fue citada al Ministerio Público Tutelar para ser prestar declaración testimonial sobre un caso de abuso infantil. Ella era la víctima.

Tenía edad preescolar. En la entrevista realizada por un equipo de psicólogos en un cuarto con cámara Gesell, no pudo desahogarse. Se abrazó con sus padres presa del llanto y el desconsuelo. Algo en su comportamiento les indicaba a los especialistas que la niña tenía una verdad atragantada. Quería contar aquello que la desarmaba pero había algo que la detenía: el peso propio de la revelación, la empatía del interlocutor, la angustia moral de rememorarlo. Había, ese día cualquiera en ese caso anónimo y verídico, solo alguien capaz de asistirla. La ayudó sin entender lo que le dijo, ella mientras lo peinaba, le levantaba una oreja peluda y le contaba al oído lo que minutos antes no se había animado a decirle a nadie. Lo que le dijo es secreto de sumario: algo relativo al abuso de una persona adulta ajena al círculo íntimo familiar. Una psicóloga tomó nota del testimonio en la evaluación pericial. La niña, liviana y feliz, volvió al abrazo con sus padres. La alegría de esa liberación de intimidad perduró: al día siguiente regresaron con regalos y dibujos para Titán, el perro de terapia para asistencia judicial que escuchó su confesión. Es un caso paradigmático entre los más de dos mil quinientos visitantes de entre tres y 17 años que llegaron al Ministerio Público Tutelar, brazo del Poder Judicial de la Ciudad de Buenos Aires que vela y protege los derechos de niñas, niños y adolescentes y usuarios de salud mental, convocados por un oficio judicial. Las chicas y chicos, las nenas y nenes que son citados por haber sido víctima o testigo de algún delito no saben que podrán abrazar, peinar y jugar con un perro antes, durante o después su testimonio. Titán llegó en 2019 y le abrió paso a Donna, una cachorra Golden Retriever de dos años, y a Brownie, un labradoodle que ya tiene siete. Los dos trabajan con Denise Benatuil, coordinadora de la Sala de Entrevistas Especializada del Ministerio Público Tutelar de la CABA, y con Carlos Agudo, coordinador del Programa de Perros de Terapia para Asistencia Judicial y adiestrador. Donna y Brownie tienen entrenado algo que portan todos los perros en su naturaleza: una compasión colosal para vincularse con el ser humano. Esa simbiosis natural favorece la narración de sucesos perturbadores, agobiantes y mortificantes ante desconocidos y frente a un espejo unidireccional. Solo con su paz y su presencia, el perro consuela, acompaña, serena y el relato fluye. Como fluye lo que cuenta Denise desde una sala de entrevistas. Donna y Brownie trabajan en Donna y Brownie trabajan en el Ministerio Público Tutelar para acompañar a niños que deben enfrentar entrevistas o pericias por indicación judicial. —¿Qué puede llegar a contar un niño acá? —Las niñas, niños y adolescentes que vienen han sido víctimas o testigos de algún delito. Pueden ser distintos delitos: contra la integridad sexual, más conocido como abuso sexual infantil, u otros delitos como maltrato, grooming, hostigamiento, lesiones. O testigos de algún homicidio. Siempre vienen con un oficio judicial y siempre lo tiene que solicitar un organismo jurisdiccional, que nos pide que tomemos una entrevista de declaración. Sintéticamente la entrevista de declaración no es una entrevista en un consultorio. Está normada por determinada ley, tiene una modalidad en la que debe realizarse y ser realizada en un espacio especializado, a cargo de un psicólogo especializado. Tiene que ser vista y controlada por las partes desde afuera de esa sala. Por eso no podría hacerse en cualquier lugar. —Vos sos la coordinadora de este espacio. ¿Qué te pasa durante las entrevistas? —Es muy fuerte. Nosotros trabajamos acá con dos salas. Esta es la sala de entrevistas y abajo hay una sala de observación. Yo estoy como psicóloga monitora: veo todas las entrevistas. Estoy acá como psicóloga entrevistadora o estoy abajo como psicóloga monitora. Pero estoy presente y soy parte de todas las entrevistas. Es fuerte, es movilizante, hay días que una sale muy angustiada y hay días en los que inevitablemente tenemos que disociarnos para poder realizar esta tarea. —¿Cómo se hace para que estos niños, niñas y adolescentes puedan contar una situación tremenda que vivieron? —Nuestro objetivo como equipo siempre es que los chicos sean sujetos de derecho y que esta instancia que es muy dura sea el principio de la reparación. Que no sea una instancia de revictimización. Tratamos de poner todo desde lo técnico, los recursos, para que los chicos la pasen lo menos mal posible. No te voy a decir que es un lugar lindo porque vienen a contar historias muy difíciles, pero nos pasa muchísimo que vienen, agradecen que los escuchamos, nos dicen que fue mucho mejor de lo que esperaban. Y eso para nosotros es un montón. Donna y Brownie fueron donados Donna y Brownie fueron donados por los criaderos por lo especiales que son para realizar este trabajo de acompañamiento. —¿El relato, el testimonio sale desde el juego, sale desde el dibujo, es algo que se cuenta oralmente? —Hay un protocolo. Es una entrevista que es bastante estructurada en el sentido de que es una prueba judicial. Como se está investigando un posible delito, tiene un protocolo y una modalidad. Y hay protocolos científicamente validados para tomar la entrevista. Tiene un control por fuera, de un juez, de un fiscal, de un asesor, de peritos de parte. No se puede hacer cualquier tipo de entrevista. Lo que se plantea es que lo que se tiene que obtener es un relato. No un juego. No un dibujo. Hay otras instancias como la instancia pericial donde pueden dibujar. En esta instancia es un relato. Un relato desde los tres años hasta los 17. Y hay un protocolo para obtener ese relato. Uno puede trabajar en establecer el rapport, en que los chicos entren lo más tranquilos posibles, pero acá la idea es que puedan hablar y hay un modelo de entrevista que obviamente se va adaptando al desarrollo psicoevolutivo a la edad de los chicos. —En esa sala de visualización, ¿están la mamá y el papá? —Lo ideal es que no. Habitualmente nosotros recomendamos que no. Nuestro protocolo recomienda que no. Va a depender si están constituidos como querellantes, si es imputado, y básicamente si el juez le da lugar. No les suelen dar lugar y no es lo recomendable. Lo recomendable es que los padres estén esperando acá y contengan a los chicos cuando terminan. —Yo conocí a Brownie y a Donna. Son como los rockstars del Ministerio, ¿no? —Totalmente. Nosotros, al tratarse de la instancia de reparación y el principio de la reparación, estamos pensando qué parte de todo este proceso, que si bien está bastante estructurado, podemos mejorar o cómo podemos acercarnos más a los chicos. La incorporación ya desde 2019 del programa de perros de asistencia es impresionante el efecto que genera. Los chicos entran de otra manera. Establecen mejor rapport. Estamos teniendo muy lindos resultados. Carlos Agudo es empleado en Carlos Agudo es empleado en el MPT y entrenador canino, fue uno de los responsables de implementar el programa. —¿Cómo es el encuentro de quien va a venir con ellos? ¿Hay una dinámica establecida? —Siempre cuando un niño, niña, adolescente, ingresa, la idea es que vea la menor cantidad de gente posible. Entonces siempre se acerca la psicóloga que los va a entrevistar. Se presenta y le cuenta muy brevemente que van a tener la entrevista con ella. Hablo en femenino porque en el equipo somos todas mujeres. Es casual, podría haber hombres, pero bueno, somos mujeres. Y le pregunta si le gustan los perros. Si dice que sí le ofrece un miembro del equipo, nosotros nos presentamos como amigos del equipo, colaboradores, y se acerca Carlos, que es el entrenador, con alguno de los perros. Y ahí es donde les presentamos al perro. Vamos a una pre sala y ahí trabajamos todo lo que es alcanzar el mejor estado psicoemocional para la entrevista. Nos ha pasado por ejemplo de algún adolescente que llega con la capucha puesta, muy rígido, y la verdad es que intentar que ingrese así a una entrevista y que relate algo que lo haya victimizado es muy difícil. Entonces es fundamental tomarnos el tiempo que necesitemos en la pre sala para lograr el mejor estado psicoemocional posible para que entre relajado y pueda dar un relato. —¿Cuánto tiempo antes se cita a estos chicos que tienen que ingresar a la sala? —En esto que te contaba que los chicos son el centro y son sujetos de derecho, nosotros sostenemos que todo el dispositivo tiene que estar adecuado a ellos y a sus necesidades. No se los cita antes porque podría pasar que estén listos rápido y tienen que esperar y no deberían tener que esperar ellos. Entonces tiene que ser el sistema el que los espera a ellos y no ellos al sistema. Se lo cita al mismo horario que se conectan todos. Y se trabaja el tiempo que se necesite. En general no son más de quince minutos pero si un niño necesita media hora tendrán que esperar media hora. Nosotros damos turnos cada dos horas. No porque no tengamos demanda sino porque consideramos que cada chico tiene que tener el tiempo que necesite. Y que si por algún motivo se demora en llegar, por el tráfico, por lo que fuese, también estamos dentro de las dos horas contempladas. —¿Cuánto suele durar la entrevista en sí? —Es muy variable. Pensá que trabajamos con chicos de tres años a 17. En un chico de tres, cuatro, cinco años, no debería durar más de media hora. En un adolescente depende lo que tenga que relatar. —Quiero ser muy respetuosa en esto, ¿a qué relato puede llegar un niño de tres años, qué se espera que diga? —Y lo que uno puede pretender, en esto también trabajamos mucho con los operadores judiciales para que entiendan qué pueden esperar y qué no, es en el nombre de una persona, un autor, una acción e idealmente un contexto. Vamos a dar un ejemplo: lo más habitual en chicos tan chiquitos son denuncias de delitos contra la integridad sexual. Entonces, ante una situación de tocamiento uno tiene que entender si fue en contexto de una higienización, si se estaba bañando, si estaba haciendo sus necesidades y lo estaban higienizando, o si fue en otro contexto. Entonces, en un preescolar lo principal es el autor, la acción y el contexto. Denise Benatuil es coordinadora de Denise Benatuil es coordinadora de la Sala de Entrevistas Especializada del Ministerio Público Tutelar de la CABA —Contame de Brownie y Donna. —En 2019 trabajábamos con Titán. Después llegó Brownie. Después llegó Donna. Y nos cambiaron a todos. Nos cambiaron a los profesionales. Es un recurso hermoso poder trabajar con los perros. —¿Vos eras perrera ya antes? —Sí, yo tuve perro toda mi vida. —No todo el mundo lo es. —Tenemos chicos a los que no les gustan los perros y estamos también trabajando en otros recursos para aquellos que no quieran la participación del animal. Ya se realizaron más de Ya se realizaron más de 1700 acompañamientos con Brownie, Donna y Titan. —¿Los perros no entran? —Bueno, excepcionalmente sí. Cuando los chicos lo piden y vemos que están muy angustiados y pasa a ser un recurso necesario, lo informamos, lo consultamos y hasta ahora nunca nos ha pasado que nos digan que no. —¿A quién lo consultás? —Con los jueces, fiscales, asesores. Con todos los que están presentes para que nadie luego diga que pide la invalidez de la medida porque el perro generó una distracción… Por lo que fuese. Ingresa el perro con la psicóloga y con el niño, niña, adolescente. No ingresa Carlos. —Entonces el perro está preparado también para trabajar con Carlos ausente. —Exactamente. Y ha pasado en la mitad de una entrevista, sobre todo con adolescentes, que quizás se angustia mucho y había generado buen vínculo con los perros afuera y pide si pueden ingresar. Ingresan a la mitad de la entrevista. Eso también pasa. En general trabaja un ratito con el perro y logra recobrar un estado psicoemocional adecuado para seguir. —¿Con qué testimonio dijiste “qué bien hicimos en traerlos”? —Varios. Con adolescentes tuvimos dos o tres casos donde que ingresara el perro en la mitad de la entrevista facilitó y posibilitó que terminara el relato, porque el estado de angustia que tenían posiblemente hubiera hecho que no hubieran podido continuar sin la inclusión del perro. Los perros muchas veces logran Los perros muchas veces logran que los niños y adolescentes se relajen antes de entrar a las entrevistas. Carlos, el adistrador “El rol que tienen ellos es de contención emocional -repasa-. Lo que tratamos de hacer es a todos los chicos, chicas, que vienen al Ministerio Público Tutelar es contenerlos emocionalmente antes y después de la declaración testimonial”. —¿Qué vienen a contar acá entonces? —Mayormente es por maltrato o abuso lo que es la sala de entrevistas. Después tenemos, o sea, el programa se diversificó y estamos trabajando también en revinculaciones familiares, evaluaciones sicológicas, o sea, lo que son pericias judiciales. —Pero son todos chicos que vienen acá por alguna indicación judicial. —Siempre. Siempre por indicación judicial. En el 2019 empezamos con Titán que fue el Golden con el que arrancamos. Ya tenía Titán en ese momento cinco años. Y lanzamos un programa piloto en 2019 y ya creció de tal manera que tuvimos que incorporar a Brownie. —¿Llegaste al Ministerio con Titán o antes ya estabas trabajando acá? —No, yo ya venía trabajando. —¿Y qué hacías? —Era administrativo de la sala de entrevistas. —¿Y trabajaste con perros siempre? —Sí. De manera particular. Soy adiestrador canino profesional y entreno perros de terapia y de servicio. Y siempre trabajé con perros en centros terapéuticos y hogares para adultos mayores. Y con Titán ya venía trabajando desde que era muy chiquito entonces cuando ingresamos a trabajar acá en Titán, ya hace cinco años. —¿Fuiste parte de la propuesta de empezar a trabajar acá con perros? —Claro. Cuando pensamos en la manera de mejorar fue que ahí pensamos en incorporar a los perros. Lo propuse a Titán que ya venía trabajando conmigo en esto y bueno, la verdad es que lo aceptaron y fue increíble cómo, o sea, hoy por hoy tenemos más de 1.700 acompañamientos, intervenciones con los perros. La verdad que creció de manera gigantesca. —Llegan los chicos, adolescentes, se encuentran con ellos. ¿Y a vos qué te pasa en ese momento? —La manera que tenemos de trabajar es: se presenta primero la psicóloga y pregunta si quieren la participación de los perros. Si dicen que sí ahí yo ingreso con uno de ellos. La ventaja que tenemos desde el Ministerio Público Tutelar es que como nosotros pertenecemos al Ministerio, no es una empresa terciarizada que contrata el servicio, yo tengo acceso al expediente, ya lo leí antes, sé de lo que se trata. Y es ahí donde selecciono a uno de los perros. —¿De qué depende quién va? —Cuando son adolescentes trato de utilizarla a Donna. Donna es una Golden de dos años con mucha energía. Ella es naturalmente empática. Y de verdad que tiene esta energía que cuando un adolescente viene muy angustiado, muy cerrado, nosotros empezamos a hablar con el chico o chica y ella ya está interviniendo. Cuando es un adolescente la selecciono a ella. Cuando es un preescolar, utilizo a Brownie que tiene ese tipo de temperamento. —Es una alfombra. —Claro, él es muy tranquilo. Ya tiene siete años. Arrancó de chiquito socializando acá en el Ministerio. Yo lo traje cuando tenía alrededor de tres meses ya al Ministerio. No a trabajar, pero sí a socializar. —¿Qué sucede en este primer encuentro con los chicos? —Lo primero es la sorpresa. No saben que en el Poder Judicial se van a encontrar con un perro. Así que se les cambia la cara. Inmediatamente, se les cambia la cara. Cuando dicen que sí con esa sonrisa nosotros nos acercamos muy despacio y ya ellos se abalanzan sobre los perros. Vienen, se arrodillan, lo acarician. Y aprovechamos ese momento como para decirle “¿querés venir a acompañarnos a conocer la sala?”. Entonces ahí es donde logramos el desapego con la gente con la que viene acompañada y hacemos que conozcan el lugar. —¿En ese primer acceso a la sala entran con Donna o con Brownie? —Sí, sí, siempre entramos con ellos. Ellos toman la correa, los traemos y conocen el espacio. Brownie y Donna reciben muchos Brownie y Donna reciben muchos regalos y dibujos de los chicos que pasan por la sala. —¿En ese ratito no se habla de nada de lo que ellos vienen a relatar? —Conmigo nunca van a hablar de lo que vienen a contar. Yo lo que voy a tratar de hacer es que el diálogo fluya, que ellos se olviden a lo que vinieron, que se relajen, que la ansiedad y el estrés que traen baje. Para que después el relato fluya acá adentro junto con el psicólogo que le va a tomar la entrevista. —Muchas veces son niños y niñas muy chiquitos que van a entrar sin su cuidador, sin su mamá, sin su papá. ¿Ahí juegan un rol también ellos? —Sí, es muy importante. Ha pasado que en otras instituciones no pudieron declarar por la edad, porque no pudieron lograr el desapego, y acá con los perros lo logramos. Brownie se acerca, lo tocan, lo miman, lo acarician, lo peinan y empezamos a trabajar educación básica, algún comando, le doy la correa. Le digo “¿querés que te muestre cómo hace? ¿Cómo pasea?”. Ahí logramos el desapego y entrar a la sala y se olvidan, se olvidan. —¿Ellos se quedan después durante la entrevista o salen durante la entrevista? —Tratamos de que siempre queden en la pre sala, esperamos ahí. Nos tomamos el tiempo necesario para que cuando ingresen lo hagan de la manera más emocionalmente posible. Y nosotros quedamos en la pre sala esperando. Tratamos que no ingresen para que sea un efecto distractivo el perro y que se queden con él. Suele pasar que lo soliciten porque si no no entraban y pedimos permiso. —¿Y cuando el entrevistado sale se despide de ellos? —Cuando termina la entrevista y salen se reencuentran. La psicóloga les dice “ahora vemos a despedirnos de Brownie o de Donna”. Nos tomamos el tiempo necesario como al inicio para que se puedan ir de la mejor manera. Hacemos algún ejercicio de relajación, de peinado, de espuma, algún juego. Lo que haga falta depende de cómo salgan emocionalmente de la entrevista. —En el ingreso es prepararlo para que pueda ingresar, para que pueda relatar, y en la salida es para que se recomponga. —Exactamente. Lograr esa recomposición emocional para que se vaya de la mejor manera. La mayoría se saca una foto con ellos y vuelve con dibujitos o regalitos para ellos si es que tiene que volver. —Contame situaciones en las que los perros facilitaron a que los chicos pudieran hablar. —En preescolares, lo principal es el desapego, que puedan ingresar. Pero en adolescentes, que ya saben a lo que vienen, muchas veces nos ha pasado recibir chicos con capucha, tapándose los ojos, el pelo, la cara, las manos adentro del buzo, sin responder. Y gracias a la intervención de ellos que invaden, que se meten, que les paran los pelos, que les secan las lágrimas a besos, pueden empezar a sonreír y a hablar. Empezamos a hablar de otras cosas, si tienen o no tienen mascotas, si les gustaría tener, qué les gustaría tener, cómo se llaman. Arrancamos por ahí. —Carlos, ¿vos estabas con Titán cuando una niña le pudo contar lo que le había pasado? —Sí. En ese momento pude estar, no estuve en la entrevista informativa cuando no pudo declarar pero sí en la etapa posterior que sería la evaluación pericial. Nosotros lo que hacemos desde el Ministerio Público Tutelar es, si se puede, que en el mismo día hagan las dos cosas: la declaración testimonial y la evaluación pericia. —¿La evaluación pericial qué es? —Es el equipo técnico infanto-juvenil donde realizan pericias psicológicas ordenadas por el juzgado o fiscalía. En esa instancia está el profesional, psicólogos también, que van a tomar a la evaluación. Ahí nosotros utilizamos a los perros como puente para que conozcan también a ese nuevo profesional y en esos casos nos podemos quedar en la pericia. —¿Qué pasa en la pericia? —Es un conjunto de técnicas y herramientas que tienen los psicólogos. Se utilizan entrevistas. Se utilizan tests o juegos. Tienen distintas técnicas para poder llevar adelante esa pericia. —Me contabas de una niña en una situación de pericia… —Una niña pasó por la sala de entrevista especializada, no pudo hacer su declaración, salió muy angustiada, se abrazó a los progenitores llorando porque no lo pudo hacer. Pasó, logramos trabajar esa angustia. Pasamos a una pericia y es ahí donde con Titán desde el piso, ella arriba peinándolo y trabajando mientras que la profesional estaba tomando nota de todo lo que pasaba porque era dentro del espacio pericial, es ahí donde le levantó la oreja y le contó todo a Titán. Eso obviamente quedó registrado por la profesional, pero si vos me decís si sirvió o no sirvió para la causa no lo sabemos, pero lo que sí sabemos es que salió esa niña con una alegría gritando porque pudo hablar, se abrazó a los padres y volvieron al otro día con regalos para Titán y con dibujos de ella. Por eso es que tratamos estar todos los días con los perros acá acompañando. —Esa nena pudo. —Esa nena pudo. —¿Cómo reaccionaron los papás en esa situación? —Agradecimiento total. Agradecimiento hacia los profesionales intervinientes y hacia los perros principalmente. La verdad que fue un momento increíble. Y el regreso fue inesperado, el regreso al otro día con regalos y dibujos fue inesperado. —¿Cualquier perro, de raza, mestizo, cualquier perro tiene este potencial? —Sí. Todos los perros naturalmente tienen esta empatía natural para vincularse con nosotros. Lo que sí es que no todo perro está preparado para eso. Por eso es tan importante la selección previa. La elección del cachorro. La educación primaria y el adiestramiento posterior. Ellos están preparados para hacer todo lo que después durante su trabajo pueda suceder. Desde el juego más que nada. Ellos están acostumbrados a que yo los acaricie, los peine, les tire la pata, les tire la cola, me les tire arriba, los bese. —Cuando donaron a Donna y a Brownie vos participaste desde el momento cero en la selección de quién iba a ser el cachorro porque qué buscas en una camada de recién nacidos para que puedan hacer este trabajo. —Sí, yo me relaciono con personas que piensan y creen lo mismo que yo de los perros, o sea, tratarlos con respeto. Los cuidados que tienen. La importancia de que se queden con la madre el tiempo necesario para lograr su impronta. La educación primaria que también la tengan con la madre que es la mejor maestra que van a poder tener en la vida. Entonces me relaciono con ese tipo de cosas y me permiten seguir la camada de cachorros desde que se pueden visitar. Entonces yo voy a visitarlos, evalúo los cachorros individualmente, en camada, y ahí ya vamos eligiendo el cachorro adecuado. —¿Cómo son ellos en tu casa? —En casa con parte de la familia. Duermen con mis hijos. Tienen su espacio también. Desde que llegan a casa tienen lo que tienen permitido y lo que no, los límites son claros. Y lo mismo acá: esta es su segunda casa. Ellos vienen acá al Ministerio Público Tutelar desde que tienen noventa días, están en brazos de todos, conocen todas las oficinas. La gente los espera. Vos vas a ver abogados, psicólogos, fiscales, jueces, sentados con ellos en el piso jugando y contándome de sus mascotas. —¿Hay algo que no hayamos hablado Carlos que te parezca importante contar? —El respeto por el animal, por ellos. Saber que el guía que los va a acompañar los conozca y sepa si están cansados, si están agotados, si se quieren ir de esa situación, si están estresados. Tenemos ya convenios con distintos poderes judiciales de otras provincias y ya hice una selección y una capacitación de una operadora judicial en la Provincia de Neuquén donde fue un perrito para allá.

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