Lunes
12 de Enero de 2026
INTERéS GENERAL
12 de enero de 2026

El cansancio que se siente al comenzar la semana no es solo una cuestión de actitud.
Arrancar el lunes con sensación de agotamiento, dificultad para concentrarse y falta de motivación es una experiencia compartida por millones de personas. Aunque esta situación suele atribuirse al estrés laboral o a la “pereza”, la ciencia muestra que detrás de la llamada fatiga de lunes hay mecanismos biológicos bien definidos.
Según la cronobiología, la disciplina que estudia los ritmos biológicos, el cuerpo funciona con relojes internos que regulan el sueño, la vigilia, el metabolismo y la liberación hormonal. Cuando esos relojes se desajustan, la energía se resiente. Y eso es exactamente lo que ocurre tras el fin de semana, de acuerdo con estudios publicados en la revista Sleep Medicine.
Durante el fin de semana, muchas personas se acuestan y se levantan más tarde, duermen siestas prolongadas o alteran sus horarios habituales. Según artículos de Sleep Medicine, este cambio genera un fenómeno conocido como jet lag social, similar al que se experimenta al viajar entre husos horarios.
Dormir y despertarse a horarios muy distintos genera un “jet lag social”, según la cronobiología. (Foto: Adobe Stock)
El reloj biológico, regulado por el núcleo supraquiasmático del cerebro, necesita regularidad. Cuando el lunes se vuelve a madrugar de golpe, el organismo sigue funcionando con el “horario del fin de semana”. El resultado es una sensación de cansancio, somnolencia y bajo rendimiento cognitivo, incluso después de haber dormido varias horas.
La cronobiología explica que el sueño no solo sirve para descansar, sino para sincronizar procesos hormonales clave. Según investigaciones publicadas en Sleep Medicine, el desorden en los horarios afecta la secreción de melatonina y cortisol, dos hormonas centrales para el equilibrio energético.
La melatonina puede seguir elevada el lunes por la mañana, generando somnolencia, mientras que el pico de cortisol, necesario para activarse, se vuelve menos eficiente. Esta combinación explica por qué cuesta arrancar el día, concentrarse y sostener la atención durante las primeras horas de la semana.
Los especialistas en sueño coinciden en que no se trata de eliminar el descanso del fin de semana, sino de hacerlo más coherente con los ritmos biológicos. Según Sleep Medicine, algunas estrategias simples ayudan a disminuir la fatiga del lunes:
Cuando estos hábitos se sostienen en el tiempo, el organismo logra una mejor sincronización y la sensación de agotamiento al inicio de la semana disminuye de forma progresiva.