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ECONOMíA
6 de enero de 2026

Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario muestra la recuperación de la demanda doméstica, exportaciones en máximos históricos y un reordenamiento silencioso en la matriz de proteínas animales.
El año 2025 dejó un panorama complejo pero mayormente positivo para los complejos cárnicos y el sector lácteo argentino, según analizó un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) elaborado por Giuliana Dellamaggiore, Franco Ramseyer, Emilce Terré y Julio Calzada.
En un contexto atravesado por ajustes productivos, cambios de precios relativos y una demanda internacional firme, el consumo interno volvió a mostrar signos de recuperación y las exportaciones alcanzaron valores récord en términos de divisas.
El resultado fue un equilibrio inestable, con sectores que crecieron, otros que se reacomodaron y una tendencia de fondo que sigue redefiniendo la dieta de los argentinos.
El consumo total de carnes se ubicó en 113,8 kilos por habitante, una cifra que marca una mejora respecto del año anterior y confirma una recuperación tras años de retrocesos. Sin embargo, ese repunte no se explica por un solo producto.
La carne vacuna mostró una mejora moderada, mientras que el pollo y el cerdo alcanzaron nuevos máximos per cápita, consolidando un proceso de sustitución que lleva más de dos décadas y que responde tanto a cuestiones de precios como de disponibilidad.
Este escenario fue analizado en detalle en el informe Balance cárnico y lácteo 2025, elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) por Giuliana Dellamaggiore, Franco Ramseyer, Emilce Terré y Julio Calzada.
El trabajo recorre los principales indicadores de producción, consumo y comercio exterior de los complejos bovino, porcino, aviar y del sector lácteo, y ofrece una radiografía precisa de un año atravesado por tensiones, pero también por oportunidades.
Desde el punto de vista productivo, la faena bovina mostró una leve caída interanual, con 12,4 millones de cabezas entre enero y noviembre, aunque se mantuvo en niveles históricamente elevados. La producción total, estimada en torno a los 3,1 millones de toneladas, prácticamente igualó la del año previo gracias a una mejora en los pesos de faena. Precipitaciones favorables en buena parte de las regiones productivas y precios firmes incentivaron a los productores a prolongar la terminación de los animales, compensando así la menor cantidad de cabezas.
En ese escenario, el desempeño exportador fue uno de los puntos más destacados del año. Entre enero y noviembre de 2025 las exportaciones del complejo de carne y cueros bovinos generaron ingresos por US$ 4.269 millones, y con la estimación de diciembre el valor total exportado del año se proyecta en torno a los US$ 4.600 millones, el registro más alto en dólares corrientes.
El sector aviar, en tanto, cerró el año con crecimiento. La faena de pollos superó las 750 millones de cabezas y la producción rondó los 2,3 millones de toneladas, impulsada principalmente por el consumo doméstico. El porcino también mantuvo su senda ascendente y alcanzó su decimoquinto año consecutivo de expansión, con una producción estimada en 809 mil toneladas. En conjunto, las tres principales cadenas cárnicas totalizaron 6,3 millones de toneladas, consolidando una tendencia positiva de largo plazo y una oferta cada vez más diversificada.
El sector lácteo fue otro de los protagonistas del año. La producción de leche creció más del 10% interanual y se ubicó entre las más altas de la última década. A ello se sumó una expansión significativa en la elaboración de productos industrializados, como quesos, yogures, leche en polvo, manteca y dulce de leche. El consumo interno también mostró una recuperación, con un promedio cercano a los 186 litros por habitante, aunque hacia el cierre del año comenzaron a aparecer señales de desaceleración, especialmente en productos de mayor valor agregado.
En el frente externo, 2025 fue un año récord en términos de ingresos. A pesar de una caída en los volúmenes exportados de carne vacuna, el fuerte aumento de los precios internacionales permitió que el complejo bovino alcanzara el mayor valor exportado de su historia. La demanda global, traccionada por menores stocks en Estados Unidos y Europa, sostuvo las cotizaciones y posicionó nuevamente a la Argentina como un proveedor clave.
Las exportaciones lácteas también mostraron un desempeño sólido, con más de 337 mil toneladas enviadas al exterior entre enero y noviembre y un ingreso de divisas superior a los US$1290 millones de dólares. El sector aviar, en cambio, registró una baja en los volúmenes exportados, influida por el mayor consumo interno y el impacto temporal de un brote sanitario que fue superado hacia el último trimestre del año.
Un elemento central que atravesó a todas las cadenas fue el cambio en el esquema de derechos de exportación. La reducción y eliminación de alícuotas para distintos productos generó alivio fiscal y mejoró la competitividad externa, marcando un rumbo que el informe considera clave para sostener el desarrollo de estas actividades.
El balance de 2025 deja, así, un sector de carnes y lácteos más dinámico, con mayor diversificación, mejores ingresos por exportaciones y un consumo interno que comienza a recomponerse. Pero también expone desafíos persistentes: costos, infraestructura, previsibilidad y la necesidad de políticas estables para transformar estos resultados en una tendencia duradera.