Martes
6 de Enero de 2026
INTERéS GENERAL
5 de enero de 2026

Un médico avisó a la producción del filme que conocía a un niño sin sus extremidades inferiores. Era Matthew DeMeritt. Sus recuerdos de la filmación y los padecimientos de bullying que mermaron debido a su participación en el éxito de Hollywood
Durante la producción de la legendaria película E.T., el extraterrestre, el equipo de Steven Spielberg enfrentó un desafío técnico: lograr que el personaje principal, una criatura de otro mundo, transmitiera ternura y humanidad. Pese a los avances en animatrónica, los movimientos del muñeco resultaban artificiales. La solución definitiva llegó cuando el director y su equipo hallaron un niño con características físicas únicas, dando así un giro inesperado a la historia del cine al seleccionar a Matthew DeMeritt. El chico tenía entonces 11 años y nunca había actuado ni aspirado a la fama, pero cuya condición física resultó esencial para el éxito del filme.
El origen de esta decisión se remonta a la etapa donde el equipo técnico, encabezado por Carlo Rambaldi, seguía perfeccionando el diseño del muñeco de E.T. Aunque la animatrónica permitía ciertos gestos, el movimiento seguía limitado y poco convincente. Fue entonces cuando se planteó la idea de construir un traje que pudiera vestir una persona real. El requisito era claro: necesitaban a alguien de baja estatura, lo suficientemente pequeño para caber dentro del traje y capaz de moverse con naturalidad. De ese modo, surgió la propuesta de realizar un casting en un centro de fisioterapia.
Matthew DeMeritt había nacido sin piernas y se desplazaba desde pequeño utilizando la fuerza de sus brazos, sin considerar nunca que esa forma de movilizarse pudiera ser algo más que un aspecto cotidiano de su vida.
La productora Kathleen Kennedy lo localizó a través de uno de sus médicos y lo invitó a participar en una prueba para el filme. “Me tomaron las medidas y me filmaron caminando sobre las manos. Nunca le había mostrado eso a nadie. No sé cómo pensaron que podría moverme dentro del traje y que fuera creíble, pero funcionó”, recordó en una entrevista.
El trabajo de Carlo Rambaldi en el diseño de E.T. resultó esencial para que el personaje despertara simpatía en el público. Inspirándose en los ojos húmedos y brillosos de su gato, la textura suave de un recién nacido y los pliegues faciales que evocaban a Albert Einstein, Rambaldi logró una criatura que transmitía vulnerabilidad y sabiduría, a la vez que permitía a Matthew aportar el toque humano necesario.
El traje de E.T. fue confeccionado en goma, con una textura húmeda para lograr el efecto visual deseado frente a las cámaras. Tenía una pequeña ranura en el pecho que le permitía a Matthew ver hacia afuera, y la cabeza del personaje descansaba sobre la suya. Desplazándose sobre las manos, levantaba su torso y avanzaba dentro del traje, replicando el inolvidable andar tambaleante del extraterrestre. “Hacía mucho calor incluso sin luces. Ojalá hubiera tenido una cremallera o algo en la espalda, pero no. Te lo metían por la cabeza y quedabas atrapado como una salchicha”, explicó Matthew.
En la película, varias personas dieron vida al personaje: Tamara De Treaux, Pat Bilon y el propio Matthew DeMeritt. Cada uno aportó movimientos y estilos diferentes. Sin embargo, las escenas que requerían caídas o movimientos bruscos eran protagonizadas casi siempre por Matthew. “Me usaron en todas las escenas en las que E.T. tenía que caerse”, afirmó, subrayando que tanto Pat Bilon como Tamara De Treaux tenían huesos frágiles, por lo que una caída podía representar un riesgo serio para ellos. Al estar acostumbrado a cargar el peso de su cuerpo sobre los brazos, Matthew podía realizar ese tipo de acciones sin lastimarse.