No podía ir a la escuela, sus compañeros se enteraron y lo cambiaron todo
Los estudiantes de la Técnica N° 2 adaptaron un triciclo para que un adolescente con discapacidad motriz pueda regresar a la escuela.
Alexis Tiago Martín Arreigada (16) tiene una meta clara: quiere terminar la escuela y seguir ayudando a su familia. Sin embargo, para él, recorrer las diez cuadras que separan su casa del colegio era una misión imposible. Con una discapacidad en sus piernas que le impide caminar, el esfuerzo de movilizarse con muletas le provocaba taquicardia y agotamiento extremo.
Ante la falta de movilidad, Martín no tuvo otra opción que dejar de asistir a clases. Al enterarse de su historia, los alumnos de 5° año de la Escuela Técnica N° 2 “República de Italia”, en Villa Elisa, decidieron que el proyecto anual de la materia Diseño y Procesamiento Mecánico tendría nombre y apellido.
Durante todo el 2025, se propusieron un objetivo: reparar y adaptar el precario triciclo manual con el que el joven no solo se trasladaba, sino que también recolectaba cartones y botellas para subsistir.
El desafío no fue sencillo. El vehículo llegó a la escuela en condiciones críticas: estructura debilitada, ruedas pinchadas, una cadena que se salía en cada curva y un asiento destruido. A esto se sumaba la falta de presupuesto.
“El 95% de los materiales son reutilizados. Sacamos partes de otras bicicletas que fueron donadas por la sociedad o que conseguimos en la comisaría de Villa Elisa”, explicó Leonardo Corujo, profesor y uno de los líderes del proyecto junto a su colega Alejandro Cabaña.
El ingenio suplió la falta de fondos. Los alumnos utilizaron sillas viejas de la escuela para fabricar el nuevo asiento tapizado y aplicaron técnicas de soldadura avanzada y uso de torno para reconstruir el eje. “Incluso entre los alumnos, los docentes y la institución juntábamos dinero para comprar lo que faltaba, como las cámaras o la pintura”, recordó Corujo.
“Necesitaba recuperar su independencia”
El rediseño fue total. Los estudiantes realizaron planos y bosquejos para mejorar la ergonomía, asegurándose de que Martín pudiera operar la transmisión manual con comodidad y seguridad.
“Él pedalea con los brazos, esa es su fuerza motriz. Buscamos una relación de transmisión que fuera liviana para que no hiciera tanta fuerza, pero que no fuera tan rápido para que pudiera controlarla”, detalló el docente. Además, le instalaron frenos laterales —antes frenaba apoyando una barra sobre la cubierta— y un canasto trasero más alto para que pudiera llevar sus materiales de reciclaje y su mochila escolar.
Para el profesor, el impacto de este trabajo va más allá de la mecánica. “Martín necesitaba la bicicleta para poder moverse y tener esa independencia. Por sus problemas de salud, el tiempo que nosotros estuvimos reparando el triciclo él no pudo ir a la escuela”, lamentó Corujo.
La entrega se realizó en diciembre, cuando los docentes y alumnos fueron hasta la casa de Martín para entregarle su herramienta de vida renovada. Para los chicos de la Técnica 2, fue la culminación de un año de aprendizaje real.
“Es inculcarle la cultura del trabajo. Acá hay alguien que está esperando el proyecto, alguien que lo necesita. No es algo que queda en el aire, hay que cumplir y ser responsables”, expresó Corujo sobre el valor pedagógico de la iniciativa.
El compromiso de la escuela con la comunidad no termina acá. Mientras Martín vuelve a las calles de Villa Elisa con su triciclo azul, los alumnos ya trabajan en el diseño de una prótesis en 3D para una nena que sueña con aprender a pedalear. “Tal vez es una ayuda mínima, pero para ellos es una mejor forma de vida”, concluyó el profesor.
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