Las cuentas bancarias CERA fueron creadas para formalizar y “blanquear” dinero o activos no declarados, una iniciativa que les permitió a personas y empresas ingresar fondos en el sistema legal, depositarlos en pesos o dólares, y usarlos o invertirlos bajo condiciones específicas, así como también mantenerse inmovilizados por un tiempo para acceder a beneficios fiscales y evitar impuestos especiales.
Se estima que unos USD 20.000 millones provenientes del blanqueo de capitales realizado en 2024 quedaron liberados a partir de hoy en el sistema financiero argentino. Estos fondos, que debían permanecer inmovilizados hasta diciembre de 2025 en cuentas bancarias o de inversión para evitar el pago de alícuotas, ahora pueden ser retirados, transferidos al exterior, destinados a transacciones informales o resguardados fuera del circuito formal.