Sábado 23 de Octubre de 2021

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INTERNACIONALES

11 de septiembre de 2021

A 20 años del 11-S, los atentados terroristas en Estados Unidos que cambiaron al mundo

El 11 de septiembre de 2001 el mundo cambió: una serie de atentados sincronizados, que fueron reivindicados por el grupo terrorista Al-Qaeda, provocaron miles de muertos en los Estados Unidos cuando dos aviones de línea impactaron contra las Torres Gemelas de Nueva York, un tercero se estrelló contra el Pentágono y otro, que presumiblemente tenía como objetivo el Capitolio en Washington, se vino abajo en un campo de Pensilvania.

La mañana que se cumplen 20 años y  que fue transmitida en vivo al mundo entero, con imágenes  impactantes dignas del cine de catástrofe, duró apenas 73  minutos, pero sus consecuencias se prolongan hasta el día de  hoy.


Los ataques dejaron 2.996 muertos, incluidos los 19  terroristas, y más de 25 mil heridos, pero además provocaron 10  mil millones de dólares de pérdidas económicas, alteraron desde  entonces las políticas internacionales de seguridad aérea y  fueron el detonante de un endurecimiento de la ‘lucha contra el  terrorismo‘ por parte de EE.UU. y de una nueva guerra, con  epicentro en Afganistán, que se extendió durante dos décadas.

Esa mañana del 11-S, en el ocaso del verano boreal, el cielo  estaba despejado en Nueva York y la gente iba a sus trabajos con  normalidad cuando de repente, a las 8:46, una explosión en la  parte superior de la Torre Norte del World Trade Center alteró  la rutina de todos.
 

Los medios estadounidenses se hicieron eco del incidente y  comenzaron a transmitir en vivo imágenes de una columna de humo  que salía de los pisos superiores. 

Las primeras informaciones que trascendieron daban cuenta de  que una avioneta había impactado contra el edificio y se  especulaba con que el piloto habría sufrido un infarto. Nada más  alejado de la realidad.

Diecisiete minutos después, a las 8:03, mientras las cámaras  apuntaban a ambas torres ubicadas en el sur de Manhattan,  captaron el momento en el que un segundo avión impactaba de  lleno contra la Torre Sur. 

A partir de ese momento, ya no quedaron dudas de que se  trataba de un ataque terrorista. Hubo estampidas de personas en  las calles y la gente que estaba en ambos edificios comenzó una  evacuación lenta y desesperada por las escaleras de emergencia,  al tiempo que los bomberos subían para tratar de controlar el  fuego y rescatar a las personas que estaban atrapadas en los  pisos superiores.

Los dos aviones que se estrellaron contra el World Trade  Center habían despegado del Aeropuerto Internacional Logan de  Boston con rumbo a Los ngeles. Pero a poco del despegue los  terroristas dominaron a las tripulaciones y coparon las cabinas. 

El primero, el vuelo 11 de American Airlines, un Boeing 767  con 92 personas a bordo, fue el que impactó contra la Torre  Norte, y el vuelo 175 de United Airlines, otro Boeing 767 que  partió 15 minutos después y llevaba 65 personas, se incrustó  contra la Torre Sur.

El por entonces presidente de los Estados Unidos, George W.
Bush, estaba en un aula de la escuela primaria Emma E. Booker,  de Sarasota, Florida, frente a un grupo de niños.

Una cámara registró el momento en el que el jefe de Gabinete  de la Casa Blanca, Andrew Card, se acercó a él y le susurró al  oído: ‘Están atacando a los Estados Unidos‘.

Mientras toda la atención estaba centrada en el sur de  Manhattan, con las inmensas columnas de humo que teñían de  muerte el cielo, a las 9:37, otro avión, el vuelo 77 de American  Airlines, un Boeing 757 con 64 personas a bordo, que había  despegado del Aeropuerto Internacional Dulles de Washington DC  hacia Los ngeles, se estrelló ?contra la fachada oeste del  Pentágono, probablemente uno de los sitios más protegidos del  mundo.

El caos y el descontrol aumentaron en Nueva York cuando a las  9:59 se vino abajo la Torre Sur y media hora más tarde se  derrumbó la Torre Norte: ése fue el final de las Twin Towers,  dos enormes edificios de 110 pisos cada uno habían sido  inaugurados en 1973 y eran un símbolo del capitalismo.En medio de los dos derrumbes, a las 10:03, un cuarto avión,  el vuelo 93 de United Airlines, que había partido de Newark con  destino a San Francisco con 44 personas en su interior, entre  tripulantes y pasajeros, y que tenía supuestamente como objetivo  el Capitolio, ubicado en la ciudad de Washington, se estrelló en  campo abierto cerca de Shanksville, Pensilvania. 

 Según la versión oficial, los pasajeros, que ya estaban al  tanto de lo que había ocurrido en Nueva York por la información  que recibieron en sus teléfonos celulares, pelearon con los  terroristas y derribaron el avión.


El plan de los terroristas

 Si bien el ataque sincronizado fue devastador, el plan  original de Al-Qaeda era mucho más ambicioso aparentemente.

El terrorista yihadista Osama Bin Laden no fue el cerebro de  los atentados del 11 de setiembre, aunque sí fue quien dio luz  verde al plan, brindó apoyo logístico y lo financió, ya que el  ideólogo fue el pakistaní Khalid Sheikh Mohamed, que está preso  en Guantánamo desde 2006.
 En 1994, Khalid Sheikh Mohamed viajó a Filipinas para  trabajar en la fallida Operación Bojinka, que pretendía destruir  12 aviones comerciales que volaban entre Estados Unidos, Asia  Oriental y el Sudeste Asiático.

Dos años más tarde, entró en la mira de Washington, que le  pidió su captura al gobierno de Qatar. Entonces huyó a  Afganistán, donde conoció a Bin Laden, a quien le propuso el  germen de la idea de los ataques del 11-S. En 1999 se convirtió  en un activista pleno de Al-Qaeda y empezó a planificar los  ataques.

Ese borrador incluía once atentados simultáneos con aviones a  símbolos estadounidenses como las Torres Gemelas, el Pentágono,  la Casa Blanca, el Capitolio, el Empire State y la Torre Sears  de Chicago.
 Finalmente, por cuestiones logísticas, el plan se redujo a  los cuatro objetivos que se alcanzaron y la Casa Blanca. Sin  embargo, este último tampoco se pudo concretar porque en agosto  de 2001 el piloto suicida que lo iba a dirigir fue detenido por  cuestiones migratorias.

La respuesta de los Estados Unidos

Nueve días después de los atentados, con el país todavía en  estado de shock, George W. Bush brindó un discurso que marcaría  las dos décadas siguientes: ‘Los estadounidenses se están  preguntando, ¿por qué nos odian? Odian lo que ven aquí mismo, en  esta cámara: un Gobierno elegido democráticamente‘, dijo el  presidente desde la sede del Congreso.
 Así, abrió la puerta a su guerra contra el terrorismo, una  incursión sin límites claros, un vale todo que se desarrolló ‘en  defensa de la democracia y los valores occidentales‘.

El 26 de octubre de 2001, el Congreso sancionó por amplia  mayoría la Ley Patriótica (Patriot Act), que amplió la capacidad  de control del Estado para combatir el terrorismo con el  argumento básico que los estadounidenses -y los extranjeros  también- debían sacrificar algunas de sus garantías  constitucionales para afianzar su seguridad.
 La caza de Bin Laden se volvió el objetivo número 1 y, según  la información de inteligencia que manejaban, el líder de Al-
Qaeda se refugiaba en Afganistán amparado por el régimen  talibán.

Los primeros bombardeos en ese país asiático ocurrieron ese  mismo mes de octubre, pero no acabaron en diciembre de ese año,  cuando cayeron los talibanes, o en 2011, con la muerte de Bin  Laden, la guerra se extendió hasta convertirse en la más larga  de la historia de EE.UU. Finalizó hace pocos días con la caótica  retirada y el retorno talibán al poder en Afganistán.

De cualquier manera, los ataques del 11-S cambiaron el curso  de la historia para siempre, en especial en material de  seguridad y prevención ciudadana a escala global, tanto en lo  que significa viajes en avión por ejemplo, como en la vida  cotidiana -sobre todo en EA658 n istados Unidos-, tras aquella incursión  terrorista de 2001 en el país norteamericano considerada la más  sangrienta y tristemente relevante de todos los tiempos.

 

 

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