"Los datos no descartan el peligro potencial de una falla tectónica. Incluso nos inclinamos a decir que tales fallas existen cerca del emplazamiento", explica el geólogo Kurt Decker, de la Universidad de Viena, coautor del estudio encargado por el Gobierno austriaco.
Las autoridades húngaras ya sabían que la central se levanta sobre una falla activa, sin embargo, los estudios realizados por sus expertos determinaron que esta falla no es capaz de provocar un desplazamiento permanente de la superficie. Una conclusiones que pone en duda el geofísico húngaro Tamás János Bodoky. Los datos por sí mismo, asegura, no dicen nada si no se profundiza en ellos:
"Hicieron las mediciones pero no las evaluaron. No las interpretaron, así que no hay resultados. Y sin resultados, es imposible excluir o probar nada", sentencia Bodoky.
Según este experto, la probabilidad de que se produzca un evento catastrófico es muy baja, pero existe, por lo que no hay que restarle importancia.
Rusia construirá la central nuclear de Paks II, algo que en su día levantó muchas suspicacias en la Unión Europea. Se da por hecho que la Agencia Húngara de Energía Nuclear emitirá el permiso para la ampliación del complejo atómico en septiembre.