Pasaron las horas y, si bien es reciente el trago amargo del sábado en el Gran Premio de Azerbaiyán, fiel a su estilo, Franco Colapinto tiene con qué para dar vuelta la página y encarar lo que viene este fin de semana. Más allá de sus condiciones y profesionalismo, el piloto argentino de 23 años tiene una impronta y coraza mental para superar los golpes. El bonaerense es un animal competitivo y lo mejor que le puede pasar es disponer de una pronta revancha en la Fórmula 1.
Tendrá un gran desafío en un trazado desconocido para el pilarense como el Circuito Internacional de Sepang, en Malasia, sede circunstancial del Gran Premio de Bahréin debido al conflicto en Medio Oriente. En ese escenario donde la Máxima no corre desde 2017, Franco penalizará cinco lugares en la grilla de partida por la sanción tras su choque a su compañero de equipo en Alpine, Pierre Gasly en Bakú. La maniobra generó que el francés también impactara a Lando Norris (McLaren). Ambos quedaron afuera de carrera en la vuelta 35 de Bakú; lo mismo le pasó a Colapinto por los daños en la suspensión trasera de su A526.
La amargura de Franco debió ser grande, pero para analizar cómo saldrá adelante hay que reparar en su actitud y conducta ni bien sucedió el incidente. Tres veces pidió disculpas por lo ocurrido, a su equipo y a Gasly. Primero arriba del auto por radio, luego en el contacto con ESPN y más tarde en el comunicado de prensa difundido por su equipo, en el que Pierre manifestó que aceptó sus disculpas.
En ningún momento Colapinto le echó la culpa a nadie ni a nada: no esgrimió la poca adherencia del piso por pasar por un lugar sucio en un escenario urbano, con menos agarre al asfalto que en un autódromo por el uso de los autos particulares. Ni que las gomas blandas estaban frías por su reciente parada en boxes (algo que tuvo la mayoría de sus rivales en esa instancia). Tampoco se aferró a la defensa que tuvo de un ex F1 como Juan Pablo Montoya por la audacia en su accionar. Y menos que bloqueó los neumáticos por el cierre de radio de giro de Kimi Antonelli (Mercedes). Hay que resaltar la reacción y madurez del argentino para asumir la responsabilidad 100 %, algo que destacó su escudería y el asesor ejecutivo del team de Enstone, Flavio Briatore.
Colapinto, además, dio la cara: llegó a su box y saludó a todos y cada uno de los integrantes. No se escondió y con la cabeza en alto afrontó la situación. Estuvo a la altura de las circunstancias. Abordó la situación pese al contexto negativo. Supo que su maniobra le impidió a Alpine poder sumar potenciales siete puntos ante la séptima colocación que ocupaba Gasly (6 unidades) y el décimo lugar suyo (1). El team galo pelea por el quinto puesto en el Campeonato Mundial de Constructores y marcha sexto a 15 tantos de Racing Bulls.
Como en todas las carreras, Franco estuvo acompañado por sus managers, María Catarineu y Jamie Campbell-Walter. La pareja siempre está para arroparlo, contenerlo en todo lo que necesite y en estos casos mucho más. Esta vez no publicó nada en sus redes sociales -al menos hasta el lunes inclusive- y la resiliencia ayudará al argentino para volver a pista más fuerte.
Una vez terminada la actividad, el corredor viajó a Inglaterra para trabajar este lunes en el simulador de Alpine en Enstone. Este entrenamiento es clave, más en la previa a un trazado desconocido para él como el malayo y con el valor agregado de la lluvia tan característica en esa zona de Oriente. Luego se vendrá un viaje de 10.300 kilómetros hasta Kuala Lumpur, donde se ubica el autódromo de Sepang.
En estas horas vitales debe haber sido importantes el contacto con su psicólogo, Gustavo Ruiz. Infobae habló en algunas ocasiones con él y contó cómo suele ser el trabajo en el marco de un mal resultado. Lo ocurrido este sábado fue uno de los golpes más duros de Franco en la F1, junto con su primer accidente en la categoría que San Pablo 2024 y bajo una lluvia torrencial. En la siguiente fecha tuvo el impacto de 50 G en la clasificación de Las Vegas.
Alpine respaldó a Franco Colapinto en medio de algunos rumores de medios ingleses (@AlpineF1Team)
“Tratamos de mantenernos en contacto la mayor cantidad de tiempo posible. Lo que trabajamos específicamente es que trate de manejar sus emociones y pensamientos para poder estar concentrado y en foco en la carrera y en lo que tiene que hacer”, le contó Gustavo a este medio en una oportunidad. En otra entrevista, también confesó qué se hace en el momento de mayor decepción de un piloto: “Hay que dejarle un espacio, no invadirnos con palabras y después de ver cómo es la reacción del deportista”. Además, en una tercera nota, el especialista reveló cómo se fortaleció Franco luego de un año tan duro como fue 2025 con el peor auto de la F1 y en un contexto negativo, en el que el propio Briatore llegó a poner en duda su continuidad. Aunque hay un punto en el que Ruiz fue tajante sobre lo mejor que tiene Franco: “Su concentración. Cuando él está muy en foco, parte de su habilidad y talento fluyen de una manera y se hace uno con el auto. Ahí ves la calidad de piloto que es”.
Lo ocurrido con Colapinto son circunstancias de carrera y Max Verstappen, considerado el mejor piloto del mundo, lo apoyó, siempre y cuando un piloto asuma la responsabilidad y pida perdón, algo que hizo Franco. Lo que magnificó el episodio fue lo inoportuno del momento en un fin de semana espeso en Alpine, que buscó bajar las tensiones y el hate hacia los pilotos en redes sociales. El equipo de prensa del team de Enstone estuvo detrás de todo lo que se publicó en nuestro país y armó un grupo de WhatsApp para medios argentinos.
Franco estaba para más y venía de su mejor fin de semana global luego de su séptimo puesto en Madrid y de haber pasado nuevamente a la tercera instancia de clasificación. Había superado a Gasly, quien no pudo llegar a la Q3. Desde Miami hasta cita española ambos cosecharon 26 puntos. El bonaerense había sumado en ocho de las 14 carreras anteriores y este año en Canadá logró su resultado más destacado tras cruzar la meta en la sexta colocación.
El piloto de Alpine pasó de esa gran labor en la capital española a la frustración de Bakú. Fue sin escalas, como suele ser la F1, que en estos casos expone toda su crueldad de picadora de carne como la definió alguna vez su ex dueño, Bernie Ecclestone. Todo, amplificado en tiempos de redes sociales y de ruidos en la comunicación con los oportunistas de siempre.
Franco Colapinto y su manager, Jamie Campbell-Walter (@BulletSportsMgt)
El argentino tiene las aptitudes para poder dar vuelta la página, con su fortaleza, evidenciada desde aquellos días en los que vivió solo en una fábrica de karting en Italia con 14 años y a 11.000 kilómetros de su casa. Franco creció mucho más rápido que la media de cualquier adolescente e incluso compitió en inferioridad porque en las categorías promocionales no tenía dinero para probar. Esa victoria gracias a una maniobra a lo Flaco Traverso ante Paul Aron en la Fórmula 2 en Imola en 2024, cuando no tenía el presupuesto asegurado hasta fin de año, es una muestra de cómo responde bajo presión.
Hay una arista importante en este panorama: a Franco los comisarios deportivos lo sancionaron con 10 segundos en Bakú, pero como no los pudo cumplir debido a su deserción le dieron los cinco lugares para la grilla en Malasia. Esta vez no hubo puntos de penalización en su Superlicencia porque no se trató de negligencia, sino de un exceso en la competencia. Por eso no hay que dramatizar la situación. El automovilismo tiene estas circunstancias.
Pasaron tres días y todo se fue acomodando. Atrás quedaron las versiones carentes de sustentos de medios ingleses como The Race (lo planteó como especulación) o The Planet F1 que instaló una posible baja del argentino en Malasia. Pese a ello, Alpine apoyó a Franco, echó por tierra esos rumores y el argentino irá a Sepang a dejar el cien por ciento.
José María “Pechito” López, amigo de Franco Colapinto, confió en una entrevista con este medio que “de los golpes se aprende más que de las victorias”. El piloto de Alpine debe haber asimilado lo acontecido en Bakú y puede dar vuelta la página por su talento, profesionalismo, personalidad. Pero, principalmente, porque demostró su hidalguía que lo enaltece como persona y deportista para reconocer un error y disculparse. Los campeones se forjan arriba y abajo del auto.