1991 fue un año memorable en lo musical. En las disquerías todavía reinaban los cassettes, aunque el CD empezaba a aparecer como el objeto moderno que prometía cambiar para siempre la manera de escuchar música: sonido limpio, fiel, potente en los auriculares, sin cintas que se tragara el equipo ni el misterio sobre cuándo empezaba y terminaba un tema. Quienes tenían walkman ya pensaban pasarse al discman, la novedad. En esos tiempos la música no estaba al alcance de un clic, los discos se escuchaban enteros, una y otra vez. La radio seguía siendo una puerta de entrada a todo tipo de música y MTV ocupaba un lugar central, con un carrousel de videoclips de las bandas que sonaban todo el día.
Las grandes bandas de rock de los 80 todavía dominaban la escena, pero algo estaba a punto de cambiar. Durante menos de dos meses, entre agosto y octubre de 1991, se sucedieron los lanzamientos de siete discos extraordinarios que terminarían marcando un antes y un después en la música de finales del siglo XX. Sus protagonistas todavía no podían saberlo: estaban grabando y presentando sus canciones sin imaginar que, casi al mismo tiempo, estaban formando parte de un cambio de época.
Septiembre de 1991 es considerado uno de los meses más ricos en lanzamientos trascendentales en la historia reciente del rock. Con apenas unos días de diferencia llegaron discos que, cada uno a su manera, terminarían definiendo el sonido de la música de los años 90. Algunas revistas especializadas de música se preguntaron, incluso con humor, si había algo en el aire, en el agua, para explicar semejante coincidencia.
La cronología de siete discos, seis bandas y apenas 57 días que terminarían cambiando el paisaje del rock:
12 de agosto: “Metallica” (The Black Album)”, Metallica. 27 de agosto: “Ten”, álbum debut de Pearl Jam. 17 de septiembre: “Use Your Illusion I y II”, Guns N’ Roses. 24 de septiembre: “Nevermind”, Nirvana y “Blood Sugar Sex Magik”, Red Hot Chili Peppers. 8 de octubre: “Badmotrfinger”, Soundgarden.
Siete discos fundamentales de la década del 90 aparecieron en un lapso de 57 días entre agosto y octubre de 1991
El 12 de agosto de 1991, Metallica lanzó su quinto álbum de estudio, conocido como Black Album por el diseño prácticamente negro de su portada. La banda había convocado al productor Bob Rock y tomó una decisión que tendría consecuencias enormes: suavizar algunos rasgos más extremos de su sonido sin abandonar el peso de sus guitarras. El resultado fue un disco capaz de llevar el metal mucho más allá del público habitual. Las canciones comenzaron a sonar en las radios y Metallica se convirtió en un fenómeno comercial a una escala totalmente imprevista para la banda. Para octubre ya tenía una certificación de triple platino. El álbum vendió en su primer año cinco millones de copias. Como declaró orgulloso el productor “Todo el mundo tenía ese álbum”.
Su guitarrista Kirk Hammett contó que había estado escuchando música que llegaba del noroeste del Pacífico de Estados Unidos, incluido el primer álbum de Soundgarden, y que ese movimiento había cambiado la estética y el estilo de muchas bandas.
La banda que nació por la muerte de un vocalista
Dos semanas después, Pearl Jam lanzó su álbum debut. Pero la historia de la banda había comenzado mucho antes y estaba atravesada por una tragedia. Jeff Ament y Stone Gossard, bajista y guitarrista de Mother Love Bone, una de las bandas que comenzaban a darle forma a la escena de Seattle, perdieron a su vocalista, Andrew Wood, en marzo de 1990. Tenía 24 años y murió por una sobredosis de heroína que le provocó un colapso cerebral. Tres días después fue desconectado del soporte vital. Su muerte dejó inconclusa la historia de una banda que estaba a punto de publicar su primer álbum de larga duración, Apple.
Chris Cornell, el líder de Soundgarden y compañero de departamento de Wood, se acercó a los músicos de Mother Love Bone y les propuso grabar un homenaje. Así nació Temple of the Dog, nombre tomado de una canción de Wood. Cornell compuso “Say hello to heaven” y reunió para el proyecto a Ament y Gossard, además del baterista Matt Cameron y el guitarrista Mike McCready. Eddie Vedder, que todavía era un desconocido fuera de Seattle, fue invitado a participar como vocalista en algunas canciones.
El proyecto terminó siendo más que un homenaje. Tras el lanzamiento de Temple of the Dog, Cornell volvió a Soundgarden, mientras que Gossard, Ament, McCready y Vedder comenzaron a trabajar en un nuevo proyecto. Con Vedder como cantante, adoptaron el nobre Pearl Jam y grabaron “Ten”, un álbum que al principio no parecía destinado a convertirse en el fenómeno que finalmente fue.
Ten se grabó con una inversión modesta. La banda quería evitar los gastos que había afrontado en su proyecto anterior. “Creo que gastamos unos 25.000 dólares en Ten y cerca de tres veces más para mezclarlo”, contó el bajista Jeff Ament a Classic Rock. “Aun así, era solo un tercio del dinero que gastamos en el disco de Mother Love Bone. No esperábamos que fuera gran cosa, pero supongo que lo fue”.
“Even Flow” fue uno de los mayores problemas durante las sesiones. En 2009, el guitarrista Mike McCready recordó en The Daily Record que la banda llegó a grabar la canción entre 50 y 70 veces: “Juro por Dios que fue una pesadilla. Tocamos esa cosa una y otra vez hasta que terminamos odiándonos”.
Ten no explotó de inmediato. Su crecimiento fue lento, pero terminó teniendo un alcance enorme: llevó el sonido de Seattle al mundo y convirtió a Eddie Vedder en una de las nuevas estrellas del rock. “Alive”, “Even Flow” y “Jeremy” se convirtieron en canciones emblemáticas del álbum, que con el tiempo superó las 13 millones de copias vendidas en Estados Unidos.
El alcance comercial de Ten potenció la escena rockera de Seattle y la cultura grunge, pero también favoreció la aparición de bandas que reprodujeron el volumen denso de Pearl Jam y el rugido barítono de Vedder.
Y mientras Pearl Jam empezaba a construir, casi sin saberlo, el sonido de una nueva década, una de las bandas más grandes del rock de los 80 estaba a punto de hacer su movimiento más ambicioso.
La cronología de los lanzamientos discográficos de seis bandas de rock entre agosto y octubre de 1991 (Imagen Ilustrativa Infobae)
Los 192 conciertos de Use Your Illusion Tour
El 17 de septiembre, apenas tres semanas después de la salida de “Ten”, Guns N’ Roses lanzó Use Your Illusion I & II, dos álbumes que reúnen 30 canciones y más de dos horas y media de hard rock. El rock de los 80 todavía estaba lejos de desaparecer: Guns N’ Roses demostraba que las grandes bandas de la década anterior seguían teniendo un gran poder de convocatoria. Su gira mundial, el Use Your Illusion Tour, se extendió entre 1991 y 1993 con 192 conciertos en 27 países, entre ellos, la Argentina.
Los dos álbumes debutaron en los primeros puestos de Billboard 200, con Use Your Illusion II en el número uno y Use Your Illusion I en el segundo lugar. En poco tiempo, ambos se convirtieron en un enorme éxito comercial y, con los años, superaron juntos los 39 millones de copias vendidas.
Guns N’ Roses ocupó los dos primeros lugares de Billboard 200 con Use Your Illusion I y II
Planetas alineados
Una semana después ocurrió la coincidencia más extraordinaria de toda aquella sucesión. El 24 de septiembre llegaron a las disquerías dos álbumes de dos bandas muy diferentes que surgieron en un mismo momento y revolucionaron la música de ese tiempo. Nirvana, con “Nevermind” y los Red Hot Chili Peppers, con ”Blood Sugar Sex Magik".
Red Hot Chili Peppers venía desarrollando su particular mezcla de funk y rock, pero Blood Sugar Sex Magik, producido por Rick Rubin, llevó al grupo a una nueva dimensión. Nirvana, en cambio, llegaba con “Nevermind” desde una posición más incierta. La banda liderada por Kurt Cobain había firmado con DGC, una subdivisión de Geffen, y todavía no estaba establecida, por lo que no había grandes expectativas de venta. El sello calculaba que el álbum vendería unas 25 mil copias. “Nevermind” debutó en el puesto 144 de Billboard 200. Las tiendas del noroeste de Estados Unidos agotaron sus álbumes enseguida y estuvieron días sin existencias.
Red Hot Chili Peppers - Under The Bridge
El propio presidente de la compañía discográfica, Ed Rosenblatt, reconocería su desconcierto: “No hicimos nada. Fue uno de esos discos que simplemente lanzamos y dejamos que siguieran su curso”, explicó a The New York Times. No estaban preparados para lo que se venía. La discográfica tuvo que aumentar los envíos para calmar una demanda que crecía día tras día. El punto de inflexión fue “Smells Like Teen Spirit”. El videoclip comenzó a emitirse en MTV durante la noche, pero la reacción favorable del público hizo que la cadena lo emitiera también de día. La canción empezó a sonar una y otra vez en radios y televisores y, de pronto, Nirvana dejó de ser una banda alternativa para convertirse en uno de los nombres centrales de la escena.
Muchas de las canciones de este legendario álbum se caracterizan por tener estrofas silenciosas que pasan a estribillos potentes y estruendosos, una característica que terminó definiendo buena parte del sonido del rock de la década.
A fines de 1991 Nirvana se encontraba haciendo giras por Europa colmando estadios. A principios de 1992, su exitoso tema desplazó del primer puesto a Michael Jackson, el rey del pop que ocupaba el número 1 con “Dangerous”. En ese entonces, ya vendían 500 mil álbumes por semana. “Come as You Are” fue finalmente lanzado como segundo sencillo en marzo de 1992 y logró el puesto 32 del Billboard Hot 100. “Nevermind” llevó 700 semanas en el Billboard 200 hasta diciembre del 2024 y tiene más de 35 millones de ventas certificadas en Estados Unidos según Billboard. En 2012 la revista Rolling Stone le adjudicó el puesto número 1 en el ranking de los 100 mejores discos de los 90. El canal de música VH1 lo ubicó en el puesto número 2 de los mejores álbumes de la historia, después de “Revolver”, de Los Beatles.
La tercera banda de Seattle
Como si septiembre no hubiera sido suficiente, el 8 de octubre llegó otro de los discos fundamentales de aquella escena: “Badmotorfinger”, el tercer álbum de Soundgarden. Su lanzamiento estaba previsto para el 24 de septiembre, pero fue postergado por problemas de producción, según informó A&M Records.
Mientras “Ten”, “Blood Sugar Sex Magik” y “Nevermind” alacanzaban rápidamente el disco de platino, Soundgarden, que hasta hacía poco antes había sido una de las bandas más importantes de la escena de Seattle, quedó en desventaja frente al fenómeno que acababa de estallar. Badmotorfinger obtuvo esa certificación recién en enero de 1993.
En el verano de 1992 ya podía palparse la transformación, con un movimiento que lograba expresar el desencanto de los jóvenes de los 90. La estética del heavy metal y sus estrellas glamorosas de los ochentas ya no los representaba. El movimiento grunge tenía un look urbano: remeras oscuras, camisas a cuadros, bermudas, borcegos, zapatillas de lona. Los hombres llevaban el pelo largo. La moda pronto se inspiró en este movimiento y el estilo salió a la calle.
Bruce Pavitt, cofundador de Sub Pop, sello discográfico independiente de Seattle, una de las primeras en contratar a Nirvana, sostuvo que la escena iba más allá de expresar la angustia, también tenía humor, desahogo y una energía liberadora.
El grunge no era solamente un sonido: empezaba a convertirse en una forma de mirar y de habitar los años 90.
Treinta y cinco años después, aquella escena también es recordada por sus trágicas pérdidas. La de Kurt Cobain, el 5 de abril de 1994, en su casa de Seattle. Tenía apenas 27 años y estaba en la cima de su carrera. El informe forense determinó que la causa de muerte fue una herida de bala autoinfligida en la cabeza. Chris Cornell, otra de las figuras fundamentales del movimiento, también se quitó la vida. Tenía 52 años. Lo encontraron ahorcado el 18 de mayo de 2017 en la habitación de un hotel de Detroit, horas después de un concierto de Soundgarden en el Fox Theatre.