El juez federal Daniel Rafecas procesó esta semana a ocho iraníes y libaneses que serán juzgados en ausencia por el atentado a la AMIA, y en su resolución reconstruyó con precisión la secuencia cronológica del ataque terrorista perpetrado el 18 de julio de 1994, el cual provocó 85 muertes y más de 150 heridos. La investigación, hoy a cargo del fiscal Sebastián Basso, determinó que el atentado no fue un hecho aislado, sino el resultado de una compleja operación internacional coordinada entre la República Islámica de Irán y la organización libanesa Hezbollah.
El procesamiento de los acusados establece como punto de partida el ataque contra la Embajada de Israel en Buenos Aires, ocurrido en marzo de 1992. Una copia del fallo, que lleva las firmas de Rafecas y Fernando Pojaghi, a cargo de la Secretaría Especial para la causa AMIA del Juzgado Federal N° 6 de Comodoro Py, fue remitida a la Corte Suprema de Justicia de la Nación para que el máximo tribunal evalúe la conexidad de ambos hechos.
Luego del primer atentado terrorista, Teherán comenzó a evaluar la posibilidad de perpetrar una nueva agresión en territorio argentino. El régimen consideró que la capital del país demostró ser un escenario viable para las operaciones, debido a la facilidad para actuar lejos de Medio Oriente y la presencia de una numerosa comunidad judía en la Argentina, según estableció la Justicia argentina.
Maximiliano Luna
Durante años, el activista religioso Mohsen Rabbani operó en Buenos Aires tejiendo contactos y recopilando información estratégica sobre los movimientos de la colectividad local. A fines de marzo de 1993, el agente de inteligencia iraní Ali Asghar Hejazi viajó a la Argentina para realizar una inspección directa sobre el terreno y reunirse con Rabbani.
La decisión final se consolidó a mediados de 1993. El 18 de junio de ese año, Rabbani viajó a Irán, y tres días después lo hizo Ahmad Asghari, tercer secretario de la embajada iraní que utilizaba su cargo diplomático como cobertura de inteligencia. Ambos aportaron datos precisos sobre el edificio de la calle Pasteur 633, donde funcionaban la AMIA y la DAIA.
El 12 de agosto de 1993, el líder de Hezbollah, Hassan Nasrallah, se reunió en Irán con el líder supremo de ese país, Alí Khamenei, para definir el brazo operativo del ataque. Dos días más tarde, el 14 de agosto, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán aprobó formalmente la realización del atentado. La orden criminal se transmitió a la Fuerza Al Quds y, a través de esta, a Imad Mughniyeh, jefe de la estructura clandestina de Hezbollah para operaciones en el exterior.
Para reconstruir el funcionamiento interno del régimen iraní, sus mecanismos de toma de decisiones y el uso de coberturas para ejecutar operaciones terroristas en el exterior, fueron fundamentales una serie de declaraciones testimoniales que logró la Justicia argentina. Infobae reveló en diciembre que disidentes y exfuncionarios aportaron información desde París, Francia, al fiscal Sebastián Basso.
La activación de la red regional
A partir de la decisión en las cúpulas de Hezbollah e Irán, se activó la red operativa en la Triple Frontera, zona compartida por Argentina, Brasil y Paraguay. El agente libanés de Hezbollah, Salman Raouf Salman, asumió la tarea de preparar el terreno. Para facilitar sus desplazamientos, Salman obtuvo un certificado de trabajo falso en julio de 1993 que le permitió avanzar en su naturalización paraguaya.
A comienzos de 1994, la operación entró en su fase de aceleración, siempre de acuerdo a la reconstrucción que consta en el expediente. En marzo, Rabbani regresó de Irán con el cargo formal de consejero cultural de la embajada, obteniendo inmunidad diplomática. Paralelamente, el flujo de fondos manejado por el activista religioso aumentó de manera considerable. El 22 de abril de 1994, la familia de Asghari abandonó definitivamente la Argentina, marcando un patrón de repliegue de los entornos cercanos de los agentes involucrados.
El 26 de mayo de 1994, se registró una llamada telefónica desde el domicilio de Salman en Foz de Iguazú hacia la mezquita At-Tahuid en el barrio porteño de Floresta, donde oficiaba Rabbani. Pocos días después, el Ministro de Relaciones Exteriores iraní, Alí Velayati, se reunió en Siria con Hassan Nasrallah para terminar de habilitar la ejecución del ataque.
Tras ese encuentro, la diplomacia iraní inició movimientos de cobertura. El 5 de junio, la embajada presentó una nota comunicando que el embajador Hadi Soleimanpour iniciaría vacaciones el 2 de julio, aunque este abandonó efectivamente el país el 30 de junio. Entre el 11 y el 14 de junio, varios diplomáticos iraníes ingresaron a la Argentina y se retiraron de forma conjunta el 15 de junio. El 18 de junio, Salman viajó a Italia para poner a resguardo a su familia antes de retornar al teatro de operaciones.
Sebastián Basso, titular de la Unidad Fiscal para la Investigación de la Causa AMIA (UFI-AMIA). Foto: Luciano González
La etapa final de ejecución comenzó el 1 de julio de 1994. Ese día, Salman concurrió al Aeropuerto Internacional de Ezeiza para recibir a un miembro del grupo operativo de Hezbollah que ingresó con un pasaporte paraguayo falso a nombre de “Hassan Bailoun”. Desde la terminal aérea, Salman se comunicó con un teléfono celular en Foz de Iguazú utilizado por el coordinador regional de la operación, apodado “André Marqués”. Esta línea telefónica solo registró actividad en Argentina entre el 1 y el 18 de julio.
Tras salir de Ezeiza, Salman se trasladó al centro porteño y utilizó un locutorio ubicado en la Avenida Corrientes 707 para reportar las novedades a la Triple Frontera y al Líbano. El 2 de julio, repitió las llamadas a “André Marqués” desde el mismo locutorio y luego se trasladó a otro local telefónico en la calle Pasteur 731, a solo una cuadra del objetivo, para continuar las comunicaciones. Todo está minuciosamente registrado entre las pruebas del expediente.
El 3 de julio, el tercer secretario de la embajada, Ahmad Reza Asghari, también utilizó el locutorio de Corrientes casi esquina Maipú, a tres cuadras del Obelisco, para realizar una llamada hacia Irán. De este modo, el mismo comercio del microcentro conectó de forma simultánea la línea diplomática iraní y la red operativa de Hezbollah.
credito Prensa AMIA
El lunes 4 de julio, la agencia “Alejandro Automotores” entregó una camioneta Renault Trafic usada a Carlos Telleldín. El domingo 10 de julio, tras publicarse avisos clasificados en los diarios, un integrante del grupo operativo que se identificó falsamente como “Ramón Martínez” adquirió el vehículo en el domicilio de Telleldín.
La Trafic estaba equipada con un motor perteneciente a otra camioneta incendiada meses antes.
Entre el 11 y el 15 de julio, los terroristas acondicionaron el vehículo y lo cargaron con una mezcla de amonal y TNT. El lunes 11, Salman llamó desde un locutorio cercano a la AMIA al comercio de fertilizantes “Super Agro”, presuntamente para coordinar la adquisición del nitrato de amonio.
Ese mismo día, realizó llamadas a la ciudad de Colón, en Panamá. La investigación judicial determinó que estas comunicaciones sirvieron para coordinar un segundo atentado de Hezbollah que se ejecutó al día siguiente del ataque a la AMIA, mediante un terrorista suicida que hizo estallar un avión de la aerolínea “Alas Chiricanas” tras despegar de Colón. La mayoría de los pasajeros eran judíos.
El desenlace de la operación
El viernes 15 de julio a las 18:02, la camioneta Renault Trafic, ya cargada con los explosivos, ingresó al estacionamiento “Jet Parking”, ubicado en la calle Azcuénaga 959, a cuatro cuadras de la AMIA. Veinte minutos después, se registró una llamada desde el celular de Mohsen Rabbani hacia la mezquita At-Tahuid para confirmar que el coche bomba estaba posicionado. A las 19:18 se realizaron nuevas llamadas desde un locutorio en Floresta hacia el coordinador en Foz de Iguazú para ratificar el éxito de la maniobra.
Adrián Escandar
Durante el sábado 16 y el domingo 17 de julio, la organización no registró movimientos, decidiendo aguardar al inicio de la semana hábil para maximizar el impacto del ataque.
El lunes 18 de julio a las 7:41 horas, Salman realizó una última comunicación desde el Aeroparque Jorge Newbery hacia la Triple Frontera, antes de abordar un vuelo de cabotaje hacia Puerto Iguazú para abandonar el país.
Finalmente, entre las 9:45 y las 9:50 horas de ese lunes, un conductor suicida no identificado retiró la camioneta del estacionamiento “Jet Parking” y la condujo hasta la sede de la AMIA en Pasteur 633. El terrorista accionó el detonador frente al edificio, haciendo estallar una carga de entre 300 y 400 kilogramos de explosivos. La detonación consumó el peor atentado terrorista registrado en la historia de la República Argentina.
Cinco días más tarde, el periódico libanés An-Nahar publicó una nota dando cuenta de un comunicado mecanografiado. La existencia de esta publicación fue corroborada por la justicia mediante un exhorto a la Fiscalía General de Casación del Líbano.
El comunicado fue suscrito por una agrupación autodenominada “Ansar Allah”. La investigación determinó que este era un nombre de cobertura utilizado por Hezbollah para adjudicarse atentados de manera indirecta, reduciendo la exposición de la organización y del Estado iraní ante posibles represalias internacionales.
En el documento, la organización se adjudicó de manera conjunta los ataques en Buenos Aires y Panamá. Ambas operaciones fueron reivindicadas como parte de un enfrentamiento contra “el sionismo en cualquier parte del mundo”.
El juez Daniel Rafecas le otorgó una alta relevancia probatoria a este comunicado conjunto.
Los acusados
Esta semana también, la Cámara Federal de Casación Penal habilitó la realización del juicio en ausencia por el atentado a la AMIA. Será el primer debate oral y público de este estilo en nuestro país. Los acusados estarán representados por el defensor oficial Hernán Silva, quien debe garantizar el derecho a la defensa en juicio.
Entre los procesados por el juez Daniel Rafecas están:
- Alí Fallahijan: Ex ministro de Inteligencia iraní. Participó en la toma de decisiones dentro del Consejo Supremo de Seguridad Nacional (CSSN) y en el Comité Vijeh. Utilizó las capacidades del Ministerio de Inteligencia para la obtención, análisis y centralización de la información recolectada en Argentina. Es caracterizado en la investigación como el “jefe de la operación” desde Irán, coordinando la fase de ejecución con otros organismos.
- Alí Velayati: Ex ministro de Relaciones Exteriores iraní. Participó en la decisión conjunta de realizar el atentado dentro del CSSN. Utilizó la estructura diplomática bajo su dirección para recibir información de la embajada en Buenos Aires, brindar cobertura a los agentes locales y coordinar medidas diplomáticas y de resguardo para facilitar la operación y reducir la exposición de los implicados. Asimismo, mantuvo el enlace político con el líder de Hezbollah, Hassan Nasrallah.
- Mohsen Rezai: Ex comandante de la Guardia Revolucionaria iraní para la época. Participó en la aprobación del atentado dentro del CSSN y en la organización de su implementación. Tenía bajo su mando a la Fuerza Al Quds, la estructura especializada en operaciones extraterritoriales que se encargó de la ejecución.
- Ahmad Vahidi: Ex comandante de la Fuerza Al Quds. Aunque no integraba el CSSN, recibió la misión criminal de una instancia superior y dominó de manera autónoma el aparato encargado de ejecutarla. Utilizó la Fuerza Al Quds para impartir directivas a la estructura local en Argentina, evaluar la viabilidad operativa y canalizar la decisión y coordinación del ataque hacia Hezbollah.
- Hadi Soleimanpour: Ex embajador de Irán en Argentina. Dirigió la representación diplomática en Buenos Aires y puso sus capacidades institucionales al servicio de la preparación, implementación y cobertura de la operación. Mantuvo una sede compartimentada con medios de comunicación reservados y facilitó el uso de vehículos, fondos y asistencia de la embajada para los agentes locales. Viajó a Irán en agosto de 1993 para recibir instrucciones tras adoptarse la decisión del ataque.
- Mohsen Rabbani. Activista religioso y Consejero Cultural de la Embajada de Irán. Encargado de desarrollar una actividad permanente de inteligencia en Argentina. Reunió, organizó y transmitió información detallada sobre el escenario local, la comunidad judía y los posibles objetivos (seleccionando finalmente el edificio de la calle Pasteur). Viajó a Irán en 1993 para aportar estos datos en la fase de decisión. Posteriormente, regresó a Buenos Aires con cobertura diplomática de consejero cultural para sostener la estructura local, manejar un flujo incrementado de fondos y mantener los enlaces con la red de Hezbollah.
- Ahmad Reza Asghari. Agente de inteligencia de la Guardia Revolucionaria y tercer secretario de la embajada. Integró la red local de inteligencia y actuó como enlace entre la estructura en Buenos Aires y el aparato de seguridad en Irán. Tenía acceso a los canales reservados de comunicación de la embajada (télex y correo diplomático). Viajó a Irán en junio de 1993 para transmitir información del blanco y regresó inmediatamente después de aprobada la decisión para activar las instrucciones operativas. Abandonó definitivamente Argentina diez días antes del atentado, una vez completadas sus tareas.
- Salman Raouf Salman: También conocido como Samuel El Reda, fue un agente libanés de Hezbollah. Fue el responsable de coordinar la etapa final del atentado en el terreno. Utilizó la base regional de la Triple Frontera y sus conexiones en Buenos Aires para articular la llegada, el desplazamiento y la seguridad del grupo operativo (incluyendo al conductor suicida). Mantuvo abiertos los canales de comunicación con el exterior para reportar los avances del plan y organizó el repliegue y cierre de la estructura una vez asegurada la ejecución de la explosión.
El juez decretó la falta de mérito respecto de Abdallah Salman y Hussein Mouzannar (acusado de facilitar un certificado laboral falso a Salman) al no probarse que tuvieran conocimiento o voluntad dirigida a favorecer el ataque contra la AMIA.
No se trató la situación del líder supremo de Irán, Alí Khamenei (fallecido en 2026), del jefe militar de Hezbollah, Imad Mughniyeh (fallecido en 2008), ni de Alí Hussein Abdallah (fallecido en 2020), debido a la extinción de la acción penal por deceso.