La embarcación, dedicada a expediciones polares, transportaba cerca de 170 pasajeros y 70 tripulantes cuando comenzaron a aparecer los primeros síntomas compatibles con la enfermedad. Según confirmó la Organización Mundial de la Salud (OMS), al menos uno de los casos ya fue diagnosticado como hantavirus, mientras que otros continúan en estudio.
Durante la travesía en el Atlántico se fueron sumando nuevos cuadros sospechosos, lo que encendió las alarmas sanitarias. Actualmente, varias personas permanecen bajo observación médica y el crucero es monitoreado de cerca por organismos internacionales.
Ante este escenario, no se descarta la aplicación de medidas de aislamiento para algunos pasajeros, además de reforzar los controles a bordo para evitar posibles contagios.
El hantavirus es una enfermedad transmitida principalmente por roedores infectados y puede provocar cuadros graves, afectando los pulmones y otros órganos. Si bien el contagio entre personas no es lo habitual, preocupa su alta tasa de mortalidad.
El caso generó fuerte preocupación por tratarse de un viaje internacional y por la posibilidad de que aparezcan más casos dentro del barco, mientras continúan las investigaciones para determinar el alcance del brote.