Jueves 26 de Marzo de 2026

26/03/2026

4 estrategias clave para encontrar la velocidad ideal en los entrenamientos de fondo, según expertos

Fuente: telam

Pequeños ajustes en la intensidad y la percepción del esfuerzo permiten minimizar lesiones, favorecer la recuperación muscular y mantener la integridad física

Corredores de todos los niveles buscan ajustar su velocidad en maratones, medias maratones o entrenamientos de fondo. El propósito fundamental es sostener un ritmo que permita completar la distancia sin fatiga excesiva ni peligro de lesión. Mantener una velocidad relajada durante las sesiones más largas contribuye a desarrollar una buena base aeróbica y a fortalecer tendones, ligamentos y músculos, facilitando la recuperación y el progreso semana tras semana.

Según la revista especializada Runners World, entrenadores como Matt Campbell y Laura Norris sugieren evitar la tentación de acelerar en las tiradas largas. Campbell, entrenador personal certificado del PRO Club de Seattle, compara el entrenamiento de fondo con la construcción de cimientos en una casa y destaca la importancia de correr a ritmo suave, ya que esto fortalece el cuerpo sin dañarlo.

Norris, también entrenadora en Seattle, menciona que comenzar despacio disminuye la sensación de agobio y fortalece la resiliencia mental, ya que permite aprender a sobrellevar el aburrimiento y la incomodidad, habilidades fundamentales para carreras de larga distancia.

El ritmo relajado en las carreras largas ofrece beneficios no solo fisiológicos, sino también psicológicos. El enfoque mental cambia, la distancia parece menos intimidante y el manejo del esfuerzo mejora. Mantener un ritmo más moderado en una sesión extensa facilita la recuperación posterior y ayuda a sostener la regularidad en el plan de entrenamiento.

Para determinar la velocidad más conveniente, los entrenadores proponen cuatro métodos prácticos:

A partir de estas pautas, los entrenadores señalan ciertas advertencias que indican una velocidad inapropiada. Una frecuencia cardíaca que aumenta abruptamente a mitad de carrera puede señalar un comienzo demasiado rápido o falta de hidratación. Si la fatiga persiste durante todo el día y obliga a tomar una siesta prolongada, es aconsejable disminuir la intensidad en la siguiente sesión. El dolor recurrente o la manifestación de lesiones sugiere que la recuperación no es suficiente y el ritmo superó la capacidad de adaptación.

La motivación también es un indicador relevante. Cuando la idea de enfrentar una carrera larga produce rechazo o ansiedad, la intensidad podría ser inadecuada. Campbell recalca que las sesiones deben disfrutarse y no transformarse en una fuente de tensión. El propósito del entrenamiento es mejorar la condición física, no demostrar el máximo rendimiento cada semana.

Especialistas coinciden en que observar estas señales y modificar el plan cuando sea necesario permite mantener el bienestar a largo plazo. La regularidad y el disfrute del proceso resultan más valiosos que la velocidad por sí sola.

Mantener una velocidad adecuada en carreras largas ayuda a construir una base física y mental resistente para la jornada de competencia. El entrenamiento gradual y la conciencia corporal favorecen la adaptación y previenen el agotamiento. Variar los ritmos, sin abusar de los intervalos rápidos, fomenta tanto la velocidad como la resistencia sin comprometer la salud.

Sostener la recuperación, preservar la motivación y reducir la probabilidad de lesiones a lo largo del ciclo de entrenamiento depende de la calidad y la estabilidad del esfuerzo. Los especialistas resaltan la importancia de ajustar las estrategias a las necesidades y circunstancias de cada corredor.

Fuente: telam

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