Sábado 4 de Abril de 2026

23/11/2025

El violento terremoto de Caucete: el adobe como trampa mortal, grietas abiertas en la tierra y la visita relámpago de Videla

Fuente: 1763871844

San Juan había sufrido fenómenos de esta naturaleza en 1894, 1944 y 1952. El de 1977 afectó principalmente a Caucete y a localidades cercanas. Esa ciudad no volvió a ser la misma y se demoró años en ponerla en pie

>En el Justo P. Castro, un barrio de viviendas sociales que hacía poco se había levantado en las afueras de Caucete, los animales de pronto se inquietaron. Los perros aullaban, las gallinas corrían y aleteaban sin sentido y, de pronto, un fuerte sacudón al que siguieron otros hicieron caer a la gente, no importa que estuviera parada o acostada. Los pocos transeúntes que poblaban las calles a las 6 y 26 atinaron a abrazarse a los árboles y a los postes de alumbrado, mientras veían cómo las casas se desarmaban como juguetes. La tierra se abrió y una profunda grieta atravesó el barrio, derrumbando todo lo que encontraba a su paso. Era el miércoles 23 de noviembre de 1977 y la sanjuanina Caucete era víctima de un terremoto.

No se sabe con exactitud el origen del nombre de la ciudad. Podría ser por el cacique huarpe Sankacete o quizá podría significar cauce pequeño.

El primer temblor ocurrió a las 6 y 26 de la mañana, registrado al noreste de la Sierra de Pie de Palo; veinte segundos después ocurrió otro más violento de 7.4 en la escala Richter y casi 10 en la Mercalli, cuyo origen estuvo a 25 kilómetros de profundidad. Por el estruendo que provocó, la gente supo que estaban ante algo verdaderamente grande. Salieron de sus casas y se sentaron en las calles por miedo a lastimarse si se caían. Rezaban arrodillados, y se lamentaban al ver sus casas convertidas en escombros. Sintieron que la tierra primero se movió verticalmente, y luego lo hizo en forma horizontal. Quedaron al descubierto fisuras de hasta un metro de ancho y de dos metros de profundidad.

El paisaje se sembró de cráteres y de volcanes de arena, por donde emergían violentos chorros de agua y los cerros quedaron tapados por gruesas nubes de polvo.

La provincia tiene una trágica historia con los movimientos telúricos. Había sufrido un violentísimo terremoto la tarde del sábado 27 de octubre de 1894, con foco en el noroeste. El fenómeno, que duró entre dos y tres minutos, no solo había afectado a esa provincia, sino además a La Rioja y, en menor medida, a Catamarca y Córdoba.

El 31 de julio de 1951 se sancionó un nuevo código de edificación, que estableció reglas sobre cómo debían ser las construcciones. Las que más sufrieron daños eran las hechas de adobe. El 10 de junio de 1952 hubo otro importante terremoto con epicentro en Pocito, Zonda y Ullum, 8 en la escala Mercalli.

Cuatro escuelas se derrumbaron y una decena terminó dañada. De la misma forma, quedó seriamente afectado el riego, los desagües y la red vial y el ferrocarril. La ciudad quedó sin energía eléctrica.

Una de las primeras medidas fue reparar el puente que cruza el río San Juan, sobre la ruta 20 “Domingo Faustino Sarmiento”, que une a la ciudad con la capital, para así poder recibir ayuda.

Se instaló un centro provisorio de salud en la Escuela Arancibia. Allí, médicos atendían a los damnificados y las enfermeras vacunaban con la doble, la triple y contra el tétanos. Se contó con la ayuda de profesionales que llegaron de otras provincias.

También sufrieron graves daños las bodegas instaladas en la zona y en casos colapsaron los tanques donde se almacenaba el vino.

Tres días después el presidente de facto Jorge Videla visitó la ciudad, acompañado por el interventor el capitán de navío Vicente Lombardi. Era la primera vez que visitaba la provincia, donde estuvo cuatro horas. Antes de emprender el vuelo de regreso a Buenos Aires, brindó una conferencia de prensa, donde dijo que el terremoto había sido una desgracia, pero que no era irremediable.

La gente había improvisado, en los propios terrenos donde se levantaban sus casas, precarios campamentos. Vagones de carga de la estación del ferrocarril, línea San Martín, se adaptaron como viviendas y se levantaron letrinas hechas con chapas que, años después, todavía se veían en los alrededores.

Se firmó un convenio para que, a partir de un subsidio reintegrable de 500 millones de pesos, se iniciase la remodelación y reconstrucción de la ciudad. El gobierno nacional llamó a licitación para la construcción de viviendas. Se anunció entonces la construcción de doce mil viviendas por el Plan Fonavi y el Banco Hipotecario Nacional, pero no se llegó ni a la mitad de lo proyectado.

A pesar de todo, denuncian que aún hoy se levantan algunas casas hechas con adobe, una trampa mortal ante un terremoto, tal como lo habían sufrido los sanjuaninos en 1894, 1952 y 1944, plagadas de historias trágicas de muerte y destrucción.

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