Domingo 14 de Junio de 2026

03/02/2025

Rascarse alivia, pero ¿protege o daña la piel?

Fuente: telam

Científicos de los Estados Unidos hicieron experimentos en ratones. Sus hallazgos podrían aportar información para el desarrollo de tratamientos contra enfermedades que causan picazón

>Un estudio publicado en la revista Aunque tiene un posible beneficio inmunológico, los expertos que trabajan en la Universidad de Pittsburgh, en los Estados Unidos, advirtieron en diálogo con Infobae que, cuando la picazón es crónica, el daño causado por el rascado supera cualquier ventaja defensiva.

Ahora, investigadores de la Universidad de Pittsburgh, en los Estados Unidos, descubrieron la existencia de un circuito neuroinmunológico que explica la aparente contradicción: al rascarse, las neuronas del dolor liberan una sustancia química que activa células inmunitarias clave. Lo encontraron al hacer experimentos con ratones.

De acuerdo con Ver Heul, más allá de definir un circuito que era desconocido, los hallazgos “pueden sentar las bases para nuevas terapias que ayuden a quienes sufren de picazón crónica”.

La picazón es una respuesta biológica compleja. Puede ser provocada por irritantes externos como el polen o químicos, por reacciones alérgicas, enfermedades de la piel o incluso por problemas neurológicos. La piel, al ser el órgano más grande del cuerpo, cuenta con una densa red de neuronas especializadas que detectan distintos estímulos.

Desde los Estados Unidos, Daniel Kaplan, uno de los líderes del estudio, contó a Infobae qué llevó a hacer el trabajo: “Hemos estado investigando cómo los estímulos que provocan sensaciones dolorosas desencadenan inflamación en la piel. Queríamos saber si desencadenantes como los alérgenos, que generan la sensación de picazón, producían un efecto similar”.

El científico añadió: “Nos sorprendió descubrir que la activación de las neuronas que detectan la picazón no parecía tener un efecto directo sobre la inflamación en la piel. En cambio, el comportamiento de rascado inducido por la picazón fue el factor clave en la generación de inflamación”.

El equipo de la Universidad de Pittsburgh se propuso investigar por qué el rascado, a pesar de empeorar la inflamación en ciertas enfermedades de la piel, persiste como un comportamiento instintivo.

Para eso, estudiaron un modelo de dermatitis de contacto alérgica en ratones. Esta afección es similar a la reacción que causa el contacto con la hiedra venenosa o con ciertos metales.

Al comparar los resultados, encontraron que los ratones que no podían rascarse presentaban una inflamación más reducida y menor acumulación de células inmunitarias en la piel.

Uno de los descubrimientos clave fue que el rascado activa neuronas del dolor, que a su vez liberan una sustancia llamada sustancia P. Esta molécula estimula los mastocitos, células inmunitarias que desempeñan un papel crucial en las respuestas alérgicas e inflamatorias.

Además de agravar una inflamación preexistente, el estudio demostró que el rascado puede inducir inflamación en ausencia de una irritación inicial significativa. Las neuronas del dolor, al liberar sustancia P, desencadenan una cascada de respuestas inmunitarias que generan hinchazón y acumulación de células inflamatorias en la piel.

A pesar de este efecto negativo, los investigadores encontraron un aspecto beneficioso en este proceso. Rascarse redujo la cantidad de Staphylococcus aureus, una de las principales bacterias responsables de infecciones cutáneas.

La científica y coautora Marlies Meisel comentó: “El hallazgo de que el rascado mejora la defensa contra Staphylococcus aureus sugiere que en ciertos contextos puede ser beneficioso”.

En diálogo con Infobae, Cristina Pascutto, secretaria general de la Sociedad Argentina de Dermatología, dijo: “El estudio publicado en Science se hizo en ratones y demuestra que el rascado es un desencadenante de los procesos inmunológicos y de la inflamación. En consecuencia, el rascado puede exacerbar la enfermedad. Los resultados podrían al desarrollo de estudios farmacológicos”.

El descubrimiento tiene implicaciones importantes para la dermatología y la inmunología. Ahora se sabe que el rascado no solo activa un circuito inflamatorio, sino que también cumple una función protectora. Sin embargo, en enfermedades como la dermatitis atópica, donde la inflamación se vuelve crónica, este mecanismo puede ser perjudicial.

Kaplan dijo a Infobae: “Nuestro trabajo pone de relieve la importancia de los mastocitos en el desarrollo del eccema. Esperamos que una nueva generación de terapias dirigidas a estas células alivie a quienes padecen ese trastorno”. La idea es bloquear la activación de los mastocitos sin comprometer la defensa contra las infecciones.

Fuente: telam

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